viernes, 23 de mayo de 2008

Artículo de Mayo para "Area Besós" FLORES PARA EL ALMA

Porque somos muchos los que creemos que los seres vivos no estamos únicamente compuestos de chicha y psique, sino que contamos con un tercer factor más etéreo comúnmente llamado “alma” o “espíritu”, y dado que estamos en el mes de las flores, ¿qué mejor que hablar de esas botellitas marrones con gotero que muchos tomamos (a veces a escondidas), despertando la curiosidad de otros? Se trata de las Flores de Bach.

Este “misterioso” sistema consiste en 38 elixires siendo, cada uno de ellos, un concentrado de la esencia (que no el aceite esencial empleado en aromaterapia) de una flor específica, excepto uno de los remedios, que es agua de manantial. Fue descubierto en los años 30 por un médico y homeópata, el Dr. Edward Bach, el cual se retiró de su profesión, y prácticamente del mundo. para investigar el poder curativo de las flores, con la intención de crear el conjunto de remedios florales al cual, una vez finalizado, dio su nombre, y que se utiliza para modular las emociones.

Cada flor describe una actitud negativa que debemos combatir, pero aporta las virtudes necesarias para contrarrestar estos pecadillos nuestros. En la clasificación de estas actitudes, Bach describió siete defectos básicos en los seres vivos, que no son los siete pecados capitales, sino la soberbia, la crueldad, el odio, el egoísmo, la ignorancia, la inseguridad y la codicia. De la misma manera, describió siete cualidades imprescindibles para el proceso de sanación que son la paz, la esperanza, la alegría, la confianza, la certeza, la sabiduría y el amor. Siguiendo con su afición al número 7, distribuyó los remedios en siete grupos: para los que sienten temor, para los que están indecisos, para los que no tienen interés en las actuales circunstancias, para los que sienten soledad, para los hipersensibles, para los que están desesperados y abatidos, y para los que se preocupan excesivamente por los demás.

Al tomarse en dilución, los remedios florales ejercen en nosotros un efecto energético o vibracional más que físico, sin interactuar con otras substancias químicas como fármacos u hormonas. Esto significa que son perfectamente seguros para embarazadas, bebés, mascotas, e incluso aquellos que estén, pobrecitos, hasta las cejas de medicación. Estarían sólo contraindicados en aquellos bajo tratamiento farmacológico contra el alcoholismo, ya que el concentrado lleva como conservante una pequeña parte de alcohol que, aun siendo segura para bebés (¡tranquilas, mamás!), podría reaccionar a dicho tratamiento.

En un mundo como el nuestro, en que sólo lo científicamente palpable adquiere verdadera credibilidad, explicar el efecto vibracional de las flores, puede resultar un tanto complicado. Sin embargo, como apunta el Dr. Bach, si reparamos en cómo la música nos puede hacer cambiar las emociones y elevar nuestro espíritu sólo con la vibración de las notas, quizás podamos entender que las flores, sin necesidad ejercer un efecto físico en nosotros, pueden modificar nuestro estado anímico.

Y, todos sabemos por experiencia propia lo importante que es el ánimo para la salud física y viceversa, con lo cual, en nuestro camino hacia el equilibrio, siempre debemos tener en cuenta nuestro estado emocional. Y las Flores de Bach constituyen un sistema seguro y económico de apoyar al alma en la resolución de sus conflictos, cuando estos no son tan graves como para consultar con el psicólogo o el psiquiatra.

Después de todo, ¿a quién no le alegra un ramo de flores? Aunque sea embotellado.