domingo, 17 de agosto de 2008

Acupuntura, un juego de niños


Sin duda alguna, lo que más me ha impactado de esta experiencia en el hospital, son los niños. Ellos constituyen una buena parte de la clientela y, al igual que los adultos, reciben tratamientos diarios de media hora de electro y farmacopuntura. Parece que no existe límite de edad, pues los he visto con pañales y, para estos, la técnica es la misma, así como el tamaño y grosor de las agujas: enorme. Algunos lloran nada más entrar en la sala, porque oyen a los otros llorar, porque ya saben a lo que vienen, o por los dos motivos. Otros tan solo lloran mientras el médico los pincha, lo cual no suele durar más de un minuto, tiempo en el cual se les clavan hasta 20 agujas. La mayoría se calman una vez tienen la electro puesta y aguantan bastante relajados la media hora de tratamiento que, por experiencia propia, es bastante molesta. Luego, cuando les inyectan los fármacos en los puntos de acupuntura, vuelven a llorar, y debe doler bastante ya que a muchos hay que sujetarlos entre dos o tres adultos para poderles aplicar la inyección.

Pero mi heroína es una niña de cinco anos, la cual ha estado viniendo desde que estoy yo aquí  y que aguanta estoicamente sin gesticular ni pestañear siquiera, tanto las agujas como la electro como la farmacopuntura. Es todo un ejemplo.

Muchos de los niños están aquí por retrasos en el crecimiento, a menudo debido a problemas durante el parto, especialmente los que vienen de zonas rurales. También se ven bastantes casos de parálisis faciales por ataques de viento (según la Medicina Tradicional China), lo cual no es de extrañar dado el clima de este país y el abuso generalizado de ventiladores y aires acondicionados. También hay casos de malformaciones físicas  e incluso he visto un caso de depresión infantil por traumas familiares. A este ultimo lo llamamos "el pequeño Buda" debido a la postura que adopta cuando tiene las agujas puestas, y a la impasibilidad con que aguanta el tratamiento.

Es también remarcable la actitud de los acompañantes y familiares. Mientras a cualquiera de nosotros, occidentales, familiarizados o no con la acupuntura, se nos partiría el alma de ver a nuestros retoños convertidos en muñecos de vudú conectados a corrientes eléctricas por un entresijo de cables, estos padres y abuelos vietnamitas contienen sonrientes a sus niños mientras los pinchan, y luego los consuelan con palabras cariñosas al oído  Lo mismo sucede con los médicos y enfermeros, que son a la vez tiernos pero implacables a la hora de aplicar la terapia. Después de todo, obtienen muy buenos resultados, y es por su bien.

Yo guardo un par de fotos de estos pequeños valientes, para mostrar al próximo grandullón que me llore en mi consulta.

miércoles, 13 de agosto de 2008

En el departamento de medicina general


Ya voy por mi segunda semana en el hospital. Ahora estoy con el Dr. Hoang en el departamento de "planning" (aunque no se por que lo llaman así) y hacemos la clinica en ingles. Hoang es un vietnamita alto y corpulento (no como la mayoria de sus paisanos), que habla un ingles dudoso y lleva el escudo del Barca en la pantalla de su mobil, para mi sorpresa. Supongo que a el tambien se le hace dificil mi acento, ya que a la pregunta "?cual es este punto, Huang?" me contesta "yes". Pero lo tengo para mi sola. La sala donde trabajamos (bueno, de momento él trabaja y yo miro) tiene 3 escritorios, donde pasan consulta, 7 camillas, un lavamanos y varios armarios donde guardan material.



He contado 5 medicos, 7 estudiantes (vietnamitas), 3personas de limpieza y yo por ahi en medio. A menudo hay mas batas blancas que pacientes. En cada camilla hay un adulto, o bien dos ninos con sus correspondientes familiares. No usan papel de camilla, las agujas se reusan en algunos pacientes, sobretodo en los ninos, y todo tiene un aspecto muy poco higienico, la verdad. Sin embargo insisten en que no ha habido infecciones en el hospital. Tampoco creo que me lo contasen. Hay mucho bullicio en la sala a primera hora de la manana, por el ruido del trafico de la calle, ya que las ventanas estan abiertas de par en par, y por el llanto de los ninos mientras los pinchan. Empezamos a las 8 y para las 10:30 ya estamos acabando. Hacia las 11:30 se hace el descanso para comer y continuan por la tarde. Yo a las 2 tengo clase teorica con el grupo de espanoles, de martes a jueves. Lunes y viernes tengo la tarde libre, o sea que de las supuestas 8 horas diarias hacemos 5, 3 o menos, ya que la puntualidad no es algo que caracterice la cultura vietnamita. Por un lado me molesta que no cumplan lo pactado, pero por otro creo que ya tengo suficiente.

Vemos muchos casos de bracalgia, lumbalgia, ciatica y paralisis faciales, con lo que los diagnosticos y tramatientos son parecidos. Usan agujas muy gruesas y largas y aplican electopuntura a todos sin excepcion. Esta es la particularidad de la acupuntura en Vietnam, asi como el uso de farmacopuntura: inyectan generosas jeringuillas de Vitamina B, novocaina o cerebrolysin en puntos como el 16DM(nuca), el 11 IG (brazo) o el 6B(pierna). Excepto los ninos, nadie se queja. Reciben tratamientos diarios de lunes a viernes, en periodos de 1, 2, 3 meses o mas, con descansos de 15 dias al cabo de cada mes. Pese a ser un hospital publico, los pacientes pagan por su tratamiento. El de los ninos esta subvencionado.

Por ahora he anotado muchas cosas pero practicado poco, pero no soy la unica, hay una estudiante en esta sala que, despues de 6 anos de estudio en China, todavia no la dejan pinchar. Espero que a mi no me hagan esperar tanto.

martes, 5 de agosto de 2008

"House en las misiones"



Estoy en Hanoi, capital de Vietnam. He venido a hacer un curso de acupuntura en un hospital publico. Voy a estar tres semanas, llevo 2 dias y, antes de que me acostumbre a esto quiero plasmar las primeras impresiones de recien llegada.

Por suerte el Jet-lag no me ha dado muy duro ya que venia de dos meses super estresantes en Barcelona, y de dos dias de viaje sin dormir bien, asi que al llegar, aguante hasta la noche para dormir de un tiron. Funciono ya que mis biorritmos se han ajustado al nuevo horario y tengo la cabeza fresca.

Lo primero que me vino a la mente cuando llegue al hospital fue una imagen de pelicula de misioneros: un edificio en estado decadente, colas de enfermos, gritas, olor a humedad y confusion general. A parte de que, ni en el departamento internacional habla nadie ingles. Aqui se da una cuenta de que este latin del siglo XXI no llega a todos los recodos del planeta.

El Dr. Dong es un joven crack de la acupuntura, habla ingles, chapurrea espanol, y se mueve con agilidad de un paciente a otro mientras el grupo de estudiantes le seguimos apresurados. Me doy cuenta de que el concepto de modales en estos lugares del mundo no es el mismo que en occidente por su forma de hablarnos y porque habla por el mobil mientras atiende a sus pacientes, o en medio de cualquier explicacion. Nos observo, perseguiendole de sala a sala, con nuestras batas de medico que nos quedan grandes (en todo el sentido de la palabra), encajando su brusquedad oriental y no puedo evitar pensar en House.

Por de pronto solo observo, los otros llevan ya una semana pero tampoco han hecho mucho mas. En principio yo tenia que hacer este curso sola y en ingles, pero por algun motivo me ha metido en este grupo, que esta bien, pero creo que seria mas interesante del otro modo. Vere si hablo con el. De momento me conformo con empaparme del ambiente, contrastar, escuchar, oler, intentar entender, en fin, es mucha informacion para empezar.

lunes, 4 de agosto de 2008

Vietnam - envuelta en un cumpleanos

Baje a cenar otra vez al barecito de noodles del otro dia, ya que el lugar es muy autoctono y existe la opcion vegetariana. Me sente en el extremo de una de las dos unicas mesas alargadas, ocupada en parte por otra gente, todos lugarenos, con mis humeantes noodles y mi Hanoi Beer, tranquilita, y mientras saboreabalos tallarines picantes y mentolados, empezo a llegar gente. Se fueron sentando en los espacios libres de las mesas, hasta que quedaron las dos llenas, y todos hablaban entre ellos. Despues de su tercer brindis, me he dado cuenta de que se trataba de una celebracion. Por la disposicion de las mesas, una al lado de la otra, aunque me sente, como he dicho, en el extremo de una de ellas, al juntarlas, quede de repente en medio y, ademas, del lado de la pared, con lo que me vi engullida por su fiesta. Al cuarto brindis alce mi cerveza tambien, por educacion, y el guaperillas de delante mio, se apresuro a chocar mi botella con la suya, con una sonrisa. Ahora era inevitable entablar algo de conversacion, y les pregunte que celebraban. Me dijeron que el cumpleanos del hijo de una de las chicas, y que eran todos amigos del instituto que se seguian reuniendo para estos casos. Eran de la quinta del 72, como yo. Mis noodles y mi cerveza se acabaron, pero el guaperillas insistio en que me pidiese otra. Yo estaba muy divertida con la anecdota y parecia ser que ellos tambien (supongo que no contaban con una invitada caucasiana para la celebracion), asi que, despues de negarme brevemente a la segunda cerveza,le dije "venga vale!" y me pedi otra. Poco a poco los otros se fueron animando y me fueron preguntando cosas, a la vez que seguiamos brindando. Fui a buscar la camara para inmortalizar el momento, pero me la habia dejado en el hotel! Asi que intente, a pesar de la zozobra de las dos birras, gravar en mi mente el jolgorio y las risas orientales de mis amigos espontaneos. Estuvimos asi un rato mas, hasta que de repente se levantaron todos de golpe, se despidieron y se fueron. Tengo que confesar que me quedo un gran vacio tras su marcha, despues de tanto jubilo, pero una divertida anecdota.