miércoles, 23 de septiembre de 2009

DE LO SINTOMÁTICO A LO TRASCENDENTAL

Tiene 40 años, llegó a la consulta con lágrimas en los ojos causadas por una crisis de cervicalgia aguda. Del mismo dolor, casi no podía hablar, por lo que tuve que saltarme la entrevista clínica (parte del tratamiento a la que suelo dar bastante importancia), confiar en la intuición y administrarle un tratamiento básico y sintomático de acupuntura y moxibustión, junto con el remedio de rescate de las Flores de Bach y un poco de Reiki. Mientras pensaba que debía haberle derivado directamente a urgencias clínicas del sistema de salud pública, percibí que dejaba de quejarse, su respiración se volvía más lenta y profunda, y finalmente escuché un suave ronquido. Cuando salió de la consulta, con la cara transformada, me comentó, ahora que podía hablar, que no había ido a urgencias porque ya tenía una cita conmigo para este día y coincidió el ataque con la hora de la visita (dicen que las casualidades no existen). De todos modos, le aconsejé que acudiese ese mismo día a su médico, para prevenir sucesivas crisis, y también someterse a un tratamiento de acupuntura, para tratar el problema en toda su globalidad y profundidad.

En la siguiente visita ya pude hacer una exploración de su caso a través de las preguntas propias de la entrevista en medicina tradicional china (si recuerda sus sueños, si prefiere el frío al calor, si tiene predilección por algún alimento en particular, sus antecedentes médicos personales y familiares, entre muchas otras), palparle el pulso y observar su lengua. Esta información reveló el patrón de desequilibrio responsable de su cervicalgia el cual, más allá de una simple contractura muscular, o la complicación de unas hernias discales, integraba aspectos relacionados con sus hábitos alimenticios, estilo de vida y actitudes. Después de la primera sesión de “emergencia” las crisis no se han repetido, pero además, a lo largo de las sucesivas visitas, ha ido tomando consciencia sobre su estado de salud y compromiso sobre sus hábitos, por su propio beneficio.

A esto llamamos sanación en medicina natural. Sin desatender el síntoma, motivo que generalmente mueve a visitar a un profesional de la salud, y que es necesario eliminar, consideramos al individuo y la situación en la que se encuentra como un todo en estado de desequilibrio transitorio. Y es este desequilibro el que requiere de un cambio para sanar y evitar que se perpetúen los síntomas. A través de las terapias naturales y las recomendaciones de salud, el terapeuta actúa como catalizador de ese cambio, convirtiendo al indivíduo en artífice de su propio bienestar.

Porque tan erróneo es crear en el paciente una dependencia a los analgésicos (que a la larga no resuelven nada), como crear una relación de dependencia con el terapeuta. Afortunadamente encontramos en la medicina natural, como ilustra el caso anterior, herramientas que evitan lo uno y lo otro, y que nos ayudan a mejorar nuestra calidad de vida a través de un buen estado de salud, en el más amplio sentido de la palabra.