viernes, 27 de julio de 2012

Masaje con pindas: un terapéutico legado Tailandés


Lo vemos, actualmente, trivializado en numerosos Spas como ritual exótico de placer, y sin embargo, el masaje con pindas, ofrece más beneficios terapéuticos que meramente la relajación, y su práctica se remonta a varios siglos atrás en la historia de Tailandia.

Efectivamente, ya en el siglo 14, en el periodo tailandés Ayutlhoya, se empezó a usar este sistema para aliviar el dolor muscular y reducir las inflamaciones de los soldados que volvían de la batalla. Más tarde se desarrolló la técnica y su uso se diversificó, popularizándose particularmente para casos de artritis y como tratamiento post-parto.

Las pindas consisten en unos saquitos de tela de algodón, rellenos de arroz, plantas aromáticas y especias, que se calientan al vapor y se aplican en forma de masaje sobre la piel. El organismo se beneficia del calor, activando la circulación (por lo que se desbloquea la energía y se nutren los tejidos), así como de los aceites esenciales que, por efecto del vapor, se liberan de las plantas aromáticas que rellenan la pinda (lemongrass, menta, salvia, tomillo, alcanfor, tilo, etc.), que son absorbidos por la piel e inhalados. Se utilizan diversos saquitos en cada masaje, y diferentes combinaciones de plantas y especias según cada caso. Por ejemplo, para un masaje drenante utilizaremos menta y ciprés, y para uno estimulante, jengibre, te negro y canela.

Las pindas se aplican en movimientos rotativos y ascendentes sobre la piel, combinados generalmente con manipulaciones manuales de quiromasaje, y con aceites vegetales y esenciales, empapándose incluso, en algunos casos, la pinda con el aceite, aunque también se puede trabajar con la pinda humedecida al vapor.

De cualquier modo, este tradicional masaje asiático constituye una opción sumamente placentera, además de terapéutica, de restablecer el equilibrio del organismo ablandando la musculatura, suavizando la piel, y seduciendo los sentidos.



miércoles, 18 de julio de 2012

Fitoterapia China: legal, saludable y efectiva

He notado que, en los últimos tiempos, cuando la prensa habla de Medicina Tradicional China, a menudo lo hace respecto a las maldades de los orientales en cuanto a sacrificar especies animales en extinción, para el uso de sus cuernos y otros tejidos como medicamentos. Y aunque es cierto que, tradicionalmente, estas substancias se han usado en la medicina china, y que su uso indiscriminado no está vetado actualmente en algunos países asiáticos, no podemos dejar que este lamentable suceso, resaltado por sensacionalistas noticias, ensucie y satanice la Farmacopea China, ahora que tenemos acceso a ella en occidente de una manera legal, controlada y ética, y que aporta, además, grandes beneficios.

Observando el bote de Gui Pi Wan (F012) de Fitoki que sostengo en mi mano, administrado en la Farmacia Coliseum de Barcelona, recuerdo con una sonrisa los tiempos en que había que, casi clandestinamente, pedir por fax a cierto principado europeo las fórmulas de plantas chinas (Fitoterapia), a sabiendas de que no cumplían los controles de calidad reglamentarios en nuestro país, por lo que no podían ser vendidas libremente aquí. Y me siento muy afortunada de poder contar con esta imprescindible herramienta en mi práctica de la Medicina China, además de las agujas y las recomendaciones dietéticas y de hábitos de vida. 


Porque es cierto que nuestra cultura ha acogido e integrado desde hace ya un par de generaciones la práctica de la Acupuntura y que actualmente goza de gran popularidad y credibilidad, sin embargo el énfasis en esta forma de terapia, tan llamativa para nosostros los occidentales, parece haber ido en detrimento de sus compañeras de batalla que son la Dietética Energética, el masaje Tuina, el Tai Chi o Qi Qong, y la Fitoterapia China, olvidando que estos son los cinco aspectos que integran la Medicina Tradicional China, y no la Acupuntura sola. 


Además, la formulación de plantas chinas es, no sólo muy efectiva, sino también fascinante. Los maestros orientales nunca (o raramente) recomiendan una planta sola, como solemos hacer en occidente, sino una mezcla de plantas, existiendo fórmulas magistrales milenarias para cuadros patológicos definidos por la medicina china, que continúan estando vigentes ya que la naturaleza del ser humano no ha cambiado en estos últimos milenios, así como las relaciones de los 5 elementos, y del yin y el yang tampoco. 


Por lo que contamos con estos grupos de plantas sabiamente combinadas, que trabajan como un equipo y en la que cada una de ellas tiene un rol dentro de la receta, así como una relación con las otras, y cuya organización nos transporta a la China de las antiguas dinastías. Efectivamente, encontramos en cada fórmula la planta "Emperador", que es aquella que lleva a cabo la función principal. La acompaña la planta "Ministro", la planta "Asistente", la planta "Embajador", y cada una de ellas se asegura de que se llegue al objetivo para el que el conjunto fue formulado, teniendo en cuenta incluso los efectos secundarios. Cada planta planta puede ejercer un rol distinto en las distintas fórmulas, así, Don Quai (Ginseng) puede ser "Emperador" en una fórmula y "Asistente" en otra, dependiendo de la finalidad de la receta.


La Fitoterapia China es pues, sin duda, otra manifestación de la inmensa sabiduría de la cultura oriental en cuanto a entender la salud y la enfermedad, el ser humano, y en último término, los movimientos y relaciones energéticas del Universo. Y aunque el origen de esta sabiduría se pierde en los anales de la historia y siempre será un misterio para nosotros, las plantas chinas, como forma terapéutica son, afortunadamente, una realidad actual.

http://fitoki.com/wordpress/


miércoles, 4 de julio de 2012

Sobre mitos y dietas - Diario Barceloneta mes de Mayo


Cada vez que alguien me viene de nuevo con lo de que “no se por qué me engordo, si sólo ceno ensaladas”, siento un deseo irreprimible de plantarme en medio de la Repla con un megáfono y dos altavoces, y gritarle al mundo que hincharse a ensaladas ¡¡¡¡no es hacer dieta!!!!

Sobretodo si se tiene tendencia a engordar, ya que al ser crudas y frías, el sistema digestivo tiene un trabajo extra en digerirlas, además de que no solemos masticar suficientemente los alimentos. Al tragar la lechuga, tomates, zanahoria y otros ingredientes casi enteros y sin cocinar,  a menudo acaban fermentando en nuestro estómago produciendo hinchazón abdominal, gases y retención de líquidos. A un sistema digestivo deficiente, le convienen productos cocinados  y a cierta temperatura. Si se come ensalada, debe hacerse en un momento del día y una época del año cálidos, en la que ya nos conviene algo un poco fresco, es decir, en verano y al mediodía. Pero la población mundial sigue empecinada con el mito de las ensaladas por la noche, arraigado profundamente en nuestra consciencia, y a muchos, ya les pueden decir misa. Y como este, muchos otros mitos.

No tenemos la culpa, en realidad, ya que durante las últimas décadas hemos sido bombardeados por mensajes varios y contradictorios proveniente de la industria alimenticia y de las diferentes escuelas de pensamiento en el sector de la dietética, dejándonos confundidos y a menudo equivocados.  Y la alimentación no es algo en lo que se haga hincapié en las escuelas, por lo que es difícil tener un criterio propio en cuanto a lo más conveniente a la hora de comer y solemos dejarnos convencer por aquel que nos vende mejor su película.

La solución, podríamos pensar, sería doctorarnos todos en Nutrición para poder tomar las decisiones correctas en la mesa, aunque, por la misma regla de tres, deberíamos doctorarnos también en Medicina, Economía, Política, etc., etc. Es obvio que no lo vamos a hacer. Sin embargo, en cuanto a la alimentación, existe una alternativa: el sentido común.

Para empezar, somos dueños y señores, cada uno de nosotros de nuestro propio cuerpo, y llevamos con él toda la vida, por lo que seguro que hemos aprendido a estas alturas a conocer qué le sienta bien y qué le sienta mal. Escuchar al organismo es primordial, ningún médico o dietista puede sentir lo que cada uno siente en sus vísceras, por lo que es conveniente prestar atención a lo que sucede con nuestro cuerpo como respuesta a determinadas comidas, al margen de teorías. Porque todos sabemos que lo que le adelgaza a uno puede engordar al vecino de enfrente.

Una vez hecho esto, debemos escuchar, también, a la Madre Naturaleza que, sin duda, es muy sabia. Las frutas acuosas proliferan en verano y en lugares cálidos para calmar nuestra sed, no es casualidad. Cada lugar y cada momento tiene sus alimentos locales y de estación y estos siempre serán los más convenientes. Comer castañas en agosto puede ser divertido, pero el cuerpo no lo necesita, por lo que es mejor prescindir de los alimentos cultivados a destiempo y en neveras.

Y por último debemos recelar mucho de las famosas dietas milagrosas, que siempre son mentira. Estar en forma y en línea tiene que ver con un compromiso responsable y duradero con la alimentación, no con una tortura dietética de quince días. Comer es uno de los placeres de la vida, y si se hace bien, puede disfrutarse mucho  manteniendo el tipo. Y evitando gases por las noches después de un enorme bol de ensalada.