jueves, 23 de agosto de 2012

Velas Hopi para el oído: ¿seguras? ¿eficaces?

Hace algunos días llegó a mi consulta una joven turista australiana pidiéndome que le aplicase una vela en el oído, pues llevaba unos días con un zumbido originado, a su parecer, por el cambio de presión en los aviones. Conozco las "velas Hopi" (como se suelen llamar) desde hace algún tiempo, y tengo alguna experiencia con ellas, así que llevé a cabo esta sencilla terapia en mi foránea cliente con la indicación de que se aplicase la segunda vela del paquete ella misma, al día siguiente, con la ayuda de su amiga.

La llama de la vela insertada en el oído de la chica avivó mi curiosidad y decidí desempolvar y ampliar mis conocimientos respecto a la Terapia Térmica Auricular (Thermal Aurícular Therapy), para lo cual busqué en el oráculo virtual de nuestros tiempos, que todo lo sabe. Para mi sorpresa, pues de entrada parece una práctica inofensiva, encontré una considerable controversia al respecto.


A la cabeza de los enlaces que me ofrecía Google, estaba una entrada en Wikipedia sobre esta técnica, que desacreditaba y desaconsejaba totalmente su práctica, alegando peligrosidad e ineficacia, y otros enlaces corroboraban esta postura. Parecían todos ellos provenir del sector de la medicina oficial, así que busqué una segunda opinión en el sector de las terapias alternativas, y no sólo encontré la historia, aplicación, indicaciones y contraindicaciones de las velas Hopi, sino también una buena disertación en su defensa frente a las alegaciones negativas al respecto.


Descubrí que estas velas reciben su nombre de la tribu de indios Hopi, nativos Americanos del norte de Arizona, los cuales usaban esta técnica con fines medicinales y espirituales, aunque diversos hallazgos arqueológicos demuestran que un tipo de terapéutica similar ya se practicaba en la antigua Grecia y, como siempre, en Egipto. Que generalmente están hechas de lino impregnado de cera de abeja y extractos de plantas (salvia, hipérico, manzanilla), y se usan principalmente para equilibrar la presión entre la cabeza y el oído, y en los diferentes canales de la cavidad auditiva. Como es de suponer, se recomiendan sobretodo para desequilibrios de esta zona como sinusitis, rhinitis, dolor de oído, tinitus, pero también en caso de migraña, y se desaconseja su uso en caso de infección o inflamación, tímpanos perforados o reacciones alérgicas.

Aprendí también que su aplicación se suele acompañar de un masaje craneal en la zona del pabellón auditivo, incluso facial, sobretodo en caso de sinusitis. Las sesiones deben durar entre media hora y una hora, y se aconseja retirar pendientes y maquillaje antes de la sesión.

Sin embargo, dentro del sector que promueve su uso, también hay opiniones divididas con respecto a su acción, pues generalmente se defiende que, por succión, las velas consiguen extraer cera del oído, cuyo residuo se puede encontrar a menudo dentro de las mismas, una vez apagadas. Sin embargo, un experto en el tema rebate esta teoría asegurando que el residuo de cera que pueda encontrarse dentro de la vela proviene de la vela misma y no del oído, y que el objetivo de esta terapéutica es equilibrar la presión intra-aurícular, para liberar bloqueos, no extraer materia de estos canales.


En cuanto a su seguridad, la cual está duramente cuestionada por algunos sectores, como he comentado más arriba, no encierra realmente más peligro que el que pueda ocasionar cualquier fuente de calor cerca de la piel. Por ello, actualmente encontramos velas Hopi con una pequeña plataforma forrada de papel de aluminio, que cubre el pabellón auditivo, así como un "tope" hasta el cual la vela puede quemar, y que aleja el peligro de la piel, y además se insiste en las medidas de precaución lógicas durante su aplicación.


Personalmente, el hecho de que los antiguos Egipcios, Griegos e Indios las usaran ya es suficiente garantía de eficacia, y mi experiencia propia con ellas fue, si más no, realmente agradable, por lo que me suscribo a la defensa de esta ancestral y curiosa práctica, como una herramienta natural más en el camino de la salud y el bienestar.

http://www.telegraph.co.uk/health/alternativemedicine/3354619/Hopi-a-candle-brought-music-to-my-ears.html#

http://lynnehancher.co.uk/hopi_ear_candles.php

http://www.chisuk.org.uk/bodymind/whatis/hopi.php

http://earcandling.com/


lunes, 6 de agosto de 2012

De las cartucheras y otros demonios


Dicen que todos cargamos en la vida con una cruz y una estrella, y a menudo esa cruz viene pegada a la barriga o a las caderas, o a ambas, sobretodo si se es mujer. Y no sería una carga tan pesada si la televisión y revistas no estuviesen habitados por personajes de extrema delgadez, que nos dan a entender que unas curvas corporales demasiado generosas, no son aceptables ni deseables.

Dejando a un lado la validez de ese mensaje, cabe considerar las repercusiones sobre la salud que implica un exceso de grasa o una retención de líquidos en nuestro cuerpo.


Por un lado se dan dos tipos de sobrepeso: la “obesidad androide” u “obesidad en forma de manzana” más propia de los hombres, que se caracteriza por la localización de la grasa alrededor de la barriga, y la “obesidad ginecoide” u “obesidad en forma de pera” más propia de las mujeres, en que la grasa se localiza alrededor de las caderas. En el primer caso, la grasa es más fácil de movilizar, pero es más perjudicial para la salud ya que los adipocitos (células de grasa) están próximos a órganos vitales, como el hígado o los riñones, pudiendo provocar enfermedades como el hígado graso. El segundo tipo no es tan peligroso para la salud, ya que no afecta  órganos vitales, pero cuesta más de movilizar.

También debemos diferenciar entre celulitis o retención de líquidos. La primera se caracteriza por la “piel de naranja” que revela una alteración de los adipocitos debajo de la piel. Se desencadena por factores hormonales, así como dietéticos, emocionales, genéticos y de hábitos de vida, como por ejemplo  la falta de ejercicio, por lo que una revisión en estas áreas es clave para combatirla. Al estar la circulación también implicada en este proceso, las substancias que la activan suelen ser de gran ayuda. En el reino vegetal encontramos el Castaño de Indias, el Rusco y la Centella Asiática, entre otras. Además, los agentes quema-grasas como la cafeína, el fucus, el guaraná o el mate, son habitualmente usados en los tratamientos anti-celulíticos.

Por otro lado, la retención de líquidos, hinchazón o edema, que se presenta generalmente en el abdomen, articulaciones o rostro, y está más relacionada con una deficiencia en el drenaje del sistema linfático. Los malos hábitos alimenticios, el estrés, y los desequilibrios hormonales suelen ser detonantes de este problema, por lo que el tratamiento pasa por un buen drenaje linfático y, de nuevo, una revisión a esos factores involucrados. También se acostumbra a ayudar con plantas drenantes, siendo la Cola de Caballo la más popular ya que nos aporta potasio.

De todo ello se deduce de nuevo que un compromiso con nuestros hábitos, actitud y alimentación son determinantes ya que el sobrepeso puede conducir a la obesidad y a otros enfermedades, por lo que no es un tema a ignorar, a pesar de que ignoremos a los escuchimiziados maniquíes que nos sonríen por detrás de la pantalla.

(Artículo de Agosto para Diario La Barceloneta, por Anna Orench)