jueves, 27 de junio de 2013

Escola de Salut de la Barceloneta


Per sisè any consecutiu, la Barceloneta demostra que no és només un barri de platja on anar a menjar peix i a ballar amb els coros, sino també una comunitat de gent involucrada en el seu propi benestar i engrescada a millorar la seva qualitat de vida.

Dins el marc físic i administratiu del Casal de la Gent Gran de la Barceloneta, s'ha dut a terme un any més l'Escola de Salut, projecte coordinat pel CAP de la Barceloneta, on també  participen diferents entitats, serveis, professionals amb caràcter  voluntari del camp de la salut, veïns i veïnes del barri vinculats al Pla Comunitari. Durant sis mesos, de gener a juny, un nombrós grup de veïns del barri han participat en tallers, xerrades i activitats diverses, adreçades a informar sobre la salut, i a dotar-los d'eines varies per tal d'encarar la malaltia.

Un extens ventall de propostes ha conformat el temari del curs, que es desenvolupa en diferents nivells, incloent desde la sexualitat a la tercera edat fins a un taller sobre les emocions, passant per la confecció d'un blog i un curs de cuina, entre molts d'altres temes.

Desde el T.A.O. varem tenir l'oportunitat de participar amb la xerrada "Introducció a la Cuina Macrobiòtica" el passat 13 de Febrer, en que varem fer cinc cèntims a un dels grups del curs sobre les nocions bàsiques d'aquest corrent dietètic, els ingredients i aliments més usuals, les formes de cuinar i l'elaboració d'un plat macrobiòtic.

Avui, 27 de juny, a les 16:00h s'ha dut a terme la cloenda del curs 2013 al Casal de la Gent Gran de la Barceloneta, on els mateixos alumnes han ofert un petit resum del que ha estat l'any, han fet alguna mostra dels tallers, i on s'han repartit agraïments als coordinadors de les diferents entitats implicades, i s'han otorgat diplomes als professionals docents que hem participat en les activitats, una servidora entre ells.

L'event ha finalitzat amb una engrescada interpretació de "Help, ayúdame" a càrrec d'un grup de cant del barri, seguida d'un piscolabis i molt de sarau.

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http://www.slideshare.net/ponencias_mihealth2012/martinez-elena-pamem

jueves, 20 de junio de 2013

Limpieza hepática de Andreas Moritz: la gran controversia

Unos meses tras su muerte, a los 58 años de edad, Andreas Moritz sigue encendiendo foros de salud con su polémica cura hepática que tantos seguidores y detractores tiene en una muy equilibrada proporción.

En efecto, es francamente complicado crearse una opinión objetiva acerca de su conocido programa depurativo basándose en los testimonios y opiniones que se debaten en la comunidad virtual. Pues tan encarecidas son las alabanzas como las críticas que recibe, y todos aseguran tener evidencia empírica y/o científica que respalde su verdad.

Por ello, nada mejor que estudiar y experimentar la cura en primera persona, y tener así una opinión propia que haga oscilar la balanza hacia uno de los lados.

Empiezo por la lectura de su libro “Limpieza hepática y de la vesícula” (ISBN: 978-84-9777-295-2), y veo que se esmera en relacionar las funciones del hígado con los otros sistemas del cuerpo humano, asegurando la responsabilidad, en último término, de este órgano con respecto a las múltiples disfunciones del organismo. Y aunque puedo estar de acuerdo con ello hasta cierto punto, pues el cuerpo es uno y la fisiología de un aparato anatómico no es ajena a la de los otros, percibo que en algunos casos falla en dar una explicación lógica sobre estas interrelaciones, aseverando que es así, sin más.

Por otra parte, y en la misma línea, no se detalla en ninguna parte del volumen el porqué de la ingesta del aceite de oliva, del zumo de pomelo, e incluso de las sales de Epson. En el caso del Pomalic (ácido málico) que se debe tomar los seis días previos a la cura, se comenta que este ablanda las supuestas piedras hepáticas, pero se omite el mecanismo por el cual los otros ingredientes de la cura provocan la expulsión de estas piedras, y no se especifican análisis clínicos de las mismas.

El libro concluye con una generosa sucesión de testimonios favorables que no dudo sean ciertos, dado que en los foros virtuales se pueden encontrar muchos más. Pero tampoco se habla de precauciones y contraindicaciones, y, honestamente, me cuesta creer que esta cura sea indicada para todo el conjunto de la humanidad sin tener en cuenta la condición particular de salud.

Se le podría dar el beneficio de la duda a esta falta de información, al no tener evidencias para contrastarla, si no fuese por un detalle que, personalmente, me hizo cuestionar la veracidad de lo que se expone en el resto del libro, pues se hace el comentario de que la bilis le otorga a las heces su color marrón característico. Cualquiera que haya estudiado un mínimo de anatomía y fisiología sabrá que este color es debido a los glóbulos rojos sanguíneos muertos que expulsamos cada día (la sangre cuando se seca se vuelve de color marrón), y que unas heces pálidas (acolia) son un signo inequívoco de insuficiencia de sangre.

A pesar de todo ello, llevo a cabo la cura lo más fielmente posible a las indicaciones de Moritz, con la secreta esperanza de que, ciertamente, sea el remedio definitivo que todos buscamos. El proceso se desarrolla de la manera esperada, aunque el enema de farmacia que me aplico en la noche de la toma de las sales, desata violentamente mis intestinos, y es difícil discernir, en las primeras defecaciones, las piedras verdes del resto de materia fecal descompuesta.

Pero a la mañana siguiente consigo pescar una de las piedras, la limpio con cuidado, y con gran expectación la disecciono para observar su interior. Es del tamaño de la uña de mi meñique (tengo los dedos pequeños) y tiene una textura harinosa, blanda, como una pasta. Esto, sumado a su color verde intenso, me hace pensar que la piedra no es más que una mezcla de bilis y sal, que la secreción de este exceso de bilis es provocada por la ingesta del medio vaso de aceite de oliva, y que la función del zumo de pomelo no es otra que hacer el aceite más digerible. La piedra se desmenuza en mis dedos, lo que me impide llevarla a analizar, pero las opiniones más científicas y detalladas que circulan por la red corroboran en cierto modo mi teoría, asegurando que esas piedras no se encontraban en el hígado sino que se forman como resultado de la mezcla de las sales, el ácido cítrico y el aceite. Y que no contienes otros minerales que los que aportan las mismas sales de Epson. Me siento más ligera después de la cura, pero sospecho que el enema y el ayuno tienen mucho que ver con ello. El resto de mis males, de momento sigue acompañándome.

Sin embargo, no puedo ignorar a todo el colectivo de entusiastas de esta limpieza hepática cuyas vidas, aseguran, han cambiado drásticamente o, cuando menos, mejorado considerablemente gracias al programa. Hay incluso quien expone que, tras realizar sucesivas curas, la expulsión de piedras ha ido menguando, por lo que las piedras no podrían estar formadas, si esto es verdad, de sales y bilis. Se podría atribuir al efecto placebo estos pequeños y grandes milagros, pero los que vivimos inmersos en el mundo de las terapias naturales no gustamos mucho del recurso del placebo, pues es la misma justificación que se le da, a menudo, al éxito de la homeopatía o la acupuntura, y nos parece una excusa de mal pagador.

Por todo ello, encuentro difícil llegar a una conclusión favorable o desfavorable que pueda argumentar sólidamente, aunque no puedo evitar formarme una opinión, así sea básicamente intuitiva. Me inclino a pensar que la composición de las piedras, tras observar la mía propia, es, en efecto, resultado de los ingredientes de la cura, y que estas no estaban instauradas en mi hígado. Pero por otro lado, pienso que el hecho de ingerir tan gran cantidad de aceite, así como el ácido málico, las sales y el zumo de pomelo, además de la aplicación del enema y el semi-ayuno, provocan una reacción en el hígado, probablemente tonificándolo, descongestionándolo o haciéndolo trabajar extra, y estimulando así sus funciones de detoxificación, filtrado de la sangre, secreción de bilis, etc. Y según medicina tradicional china, el hígado controla los movimientos energéticos del cuerpo, es decir, el metabolismo, siendo, ciertamente, responsable en mayor o menor medida, de muchas funciones fisiológicas, tanto propias como de los otros órganos. Lo cual justificaría los beneficiosos efectos sobre la salud, en tan diversos ámbitos del organismo, que tan extenso público testifica.
 
La misteriosa muerte del creador de esta panacea “curalotodo”, a tan temprana edad, y que ha sido oficialmente justificada por una enfermedad congénita del corazón, no vierte precisamente más luz al asunto. Y sus arriesgadas disertaciones acerca del cáncer y el Sida ha hecho que muchos lo tilden de charlatán. Pero su numeroso club de fieles seguidores cuyas enfermedades no fueron resueltas por la medicina científica sino por la limpieza hepática nos recuerda que, al fin y al cabo y a pesar de todo, la buena medicina es aquella que cura, pero sobretodo la que no mata.





viernes, 7 de junio de 2013

Sin colorantes ni conservantes

(Artículo de Junio para Diari La Barceloneta)

El hecho de que esta coletilla se haya convertido en un recurso propagandístico para realzar la naturalidad y la salubridad de un alimento, pone en evidencia lo cuestionable de los aditivos, por mucho que algunos insistan en lo contrario. 



Sin valor nutritivo propio y generalmente sintéticos, los aditivos son substancias que se agregan a los alimentos con el fin de hacerlos más bonitos, más homogéneos, más sabrosos, más aromáticos, más grandes, o más duraderos. Es decir, de diseño. Su nomenclatura se compone de una E seguida de una cifra (E311), lo cual refleja, ya de entrada, su artificialidad. Sus defensores argumentan que al estar presentes en cantidades minúsculas, son inofensivos. 

Lo que se omite es el hecho de que la acumulación de todos los aditivos que ingerimos de diferentes productos, cada día, cada semana, cada mes, forma una considerable cifra y tiene sin duda un efecto en nosotros, muchas veces nocivo. Pues es muy fácil achacar, por ejemplo, las manchas en la piel al deterioro de la capa de ozono, olvidando que un colorante alimenticio es un pigmento que, una vez ingerido, debe ser expulsado del organismo, y la piel es una vía de expulsión. Asimismo, atribuimos al estrés nuestros dolores de cabeza, palpitaciones y cansancio, cuando parte de esta responsabilidad probablemente corresponda a las cantidades industriales de glutamato monosódico que ingerimos en innumerables alimentos, siendo estos síntomas efectos secundarios constatados de tan manido potenciador del sabor.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) propone al consumidor un listado de aditivos alimenticios supuestamente inofensivos. Pero, dada mi experiencia, la relación entre salud y organismos oficiales siempre me escama, así que rebuscando un poco en los trapos sucios de tan reputada institución me encuentro con que, recientemente, el presidente en España de Coca-cola ha colocado a una de sus ejecutivas de confianza como directora general de la AESAN. ¡Ay! Esta vinculación directa de la más globalizada multinacional del refresco artificial con las autoridades alimenticias de nuestro país, le resta toda credibilidad a su muy detallada lista de aditivos. Pues siendo la fórmula de la Coca-cola, el secreto mejor guardado de todos los tiempos, seguro que algo esconden. Y seguro que no es bueno.

Afortunadamente, la ley española nos garantiza un listado de alimentos libres de aditivos, que son la leche, los cereales, la nata ácida, la pasta seca, el arroz, el kéfir sin fruta, el yogur natural, los frutos secos, los huevos, las semillas, las patatas frescas, el aceite vegetal virgen, las hortalizas, la miel, la fruta fresca sin encerar, el agua mineral y de manantial, las setas frescas, el café en polvo, las legumbres y los alimentos ecológicos.

Y, aunque algunos lo duden, se puede disfrutar mucho en la mesa con las múltiples combinaciones que este grupito de alimentos básicos nos ofrece. Para aquellos que echaron de menos carne y pescado en la lista, remarcar que al final de la misma se mencionan los alimentos ecológicos, todos, los cuales son, sin duda, nuestro definitivo rescate.




http://cuestionatelotodo.blogspot.com.es/2012/04/coca-cola-se-hace-con-el-control-de-la.html