martes, 22 de julio de 2014

Sabores, colores y emociones en verano

De acuerdo con la Medicina Tradicional China, el verano corresponde al elemento Fuego, que incluye el Corazón, el Intestino Delgado, el Pericardio y el Triple Recalentador, está representado por el color rojo, cuya emoción es la alegría y su sabor correspondiente es el amargo.

Los alimentos de color rojo nutren el Corazón, promueven la circulación de la sangre, tonifican, calientan, revitalizan y estimulan la sexualidad. Los frutos del bosque, tomates y bayas de Espino Blanco, son un buen ejemplo.

El sabor amargo tiene una función purgante, dispersante y secante de la humedad. Los alimentos con este sabor, como el ruibarbo, la col rizada, los espárragos o el hígado de cerdo, también eliminan el calor, calman y fortalecen, además de controlar los movimientos energéticos indadecuados en el organismo (como la tos). Ayuda en digestiones lentas, ayuda a eliminar tóxicos, tonifica los tejidos y refresca en casos de fiebre, inflamaciones y escozores. Por tanto, las personas con sobrepeso, letárgicas o que sufren de exceso de calor, se benefician de este conjunto de alimentos, así como aquellos con tendencia a la agresividad, pues los calma, y los conformistas, a los cuales estimula a plantearse nuevos retos.

Esto se entiende según la teoría de los 5 elementos, pues el Fuego domina al Metal (Pulmón e Intestino Grueso), genera la Tierra (Bazo y Estómago), es dominado por el Agua (Riñón y Vejiga) y es generado por la Madera (Hígado y Vesícula Biliar). Por tanto, controla el reflujo del Pulmón (ataques de tos) y nutre al Bazo para su equilibrio (elimina su humedad, que genera sobrepeso).

Por contra, un exceso de nutrientes con esta naturaleza, puede provocar inapetencia, pérdida de peso o problemas digestivos (agresión al Bazo), agravándose estos últimos por la tendencia en verano a consumir alimentos y bebidas fríos, pues el exceso de frío perjudica al Bazo/Estómago. Dolores de cabeza e inestabilidad pueden ser provocados también por este sabor (Agresión al Hígado) así como la sequedad de la piel (agresión al Pulmón) y una sensación general de debilidad. El exceso de amargo se asocia también a sentimientos amargos, de insatisfacción y frustración (agresión al Hígado),

Según, estas relaciones de producción y dominación entre los cinco elementos, la alegría, que corresponde al elemento Fuego, conduce a la compasión (Tierra), es contrarrestada por el miedo (Agua) y contrarresta la tristeza (Pulmón). Una sobrecarga de las energías del Corazón, Intestino Delgado, Triple Recalentador o Pericardio se manifestará en forma de euforia con histeria, risas o hablar exaltado. Una falta de la energía de estos órganos producirá aflicción, ansiedad y dificultad en el habla. Así pues, las carnes rojas, huevos, lácteos, grasas y sal bloquean el sistema cardiovascular, el corazón trabaja en demasía y nos puede llevar a la arrogancia. Del mismo modo, un exceso de alimentos expansivos como frutas, drogas, alcohol, excitantes y vitaminas de síntesis debilita los órganos del elemento fuego y nos puede llevar a una sobreexcitación que alternaría con estados de aflicción.

Por todo ellos, conviene en verano incluir en nuestras comidas un poco de picante, para proteger al Pulmón (Metal) de la agresión del Fuego, y un mayor aporte de alimentos salados (pescado, marisco) para potendciar al Riñón (Agua) y que este controle al Fuego, para mantener nuestro equilibrio físico, energético y emocional, y disfrutar de esta estival estación.


martes, 8 de julio de 2014

Flores de Bach y nutrición V: Cerato, dímelo tú.



Como se ha comentado anteriormente en este blog, el universo dietético está vastamente poblado de teorías, tendencias, modas, opiniones y corrientes de pensamiento entre las que elegir a la hora de adoptar un plan para nuestra alimentación. Y, por descontado, los portavoces de cada escuela nos aseguran que su doctrina es la buena y es, generalmente, excluyente con respecto a las otras opciones. A ello se suma toda la información que, con fundamento consistente o no, se publica en revistas de "salud", no tan sólo en el período "Operación Bikini", cuando se acerca el verano, sino el resto del año, pues el tema de la alimentación da de sí los 365 días, dado que todos quereoms estar delgados, y a todos nos gusta comer.

Efectivamente, el bombardeo es considerable, y al confusión que se crea, todavía más. Por ello, no es de extrañar que muchos de nosotros pasemos por estados Cerato con respecto a la comida, en que necesitamos consejo, pues no sabemos muy bien qué llevarnos a la boca.

En el mejor de los casos consultaremos con un profesional que, si realmente lo es, nos confeccionará un programa dietético personalizado y ajustado a nuestras características y necesidades. En el peor, echaremos mano de una dieta de moda que le esté funcionando a la vecina, sin considerar si es adecuada para uno o no.

Pero en cualquier caso, el problema radica, más que en no saber qué comer, en no escuchar al cuerpo y no confiar en la propia sabiduría. Pues la mayoría de nosotros, una vez adultos y habiendo experimentado diversas opciones, sabemos perfectamente lo que no sienta bien y lo que no, lo que nos garantiza un tránsito intestinal fluido, un nivel energético óptimo, lo que nos permite descansar por las noches, así como tenemos identificados aquellos nutrientes (o anti-nutrientes) que nos hacen daño.

Pero en estado Cerato necesitamos que sea otro el que nos lo diga, garantías externas, alguien o algo a qué encomendarnos y a quien culpar si no obtenemos los resultados deseados.

Cerato nos devuelve, pues, la confianza en la propia opinión, la responsabilidad sobre nuestra alimentación y, en definitiva, las riendas de nuestras vidas, pues si somos lo que comemos, sólo uno mismo debe decidir quien és y, por tanto, cómo come.

Consulta on-line de Flores de Bach en http://www.tao.cat/es/consultes-online/

jueves, 3 de julio de 2014

Oxígeno, Prana, Qi: Respira

Desde el punto de vista bioquímico, la respiración es una de las constantes vitales, y una vía de alimentación del organismo, pues es un testimonio de vida y aporta oxígeno del ambiente que, junto con el agua y los alimentos, nutre las células del organismo de los seres vivos, de los cuales es un componente mayoritario. Es también un proceso mixto, es decir, voluntario e involuntario, ya que respiramos de manera automática (mientras dormimos), aunque también podemos detener la respiración conscientemente, o variar su ritmo.



Sin embargo, desde la óptica de las filosofías orientales, el hecho de respirar implica algo más que la mera ingesta de aire, pues tanto la tradición Ayurvédica, que habla de "prana", como la China, que habla de "chi" (Qi o Ki), consideran la inhalación como una vía de absorción de la energía vital presente en la atmósfera, vinculada no sólo a la alimentación del cuerpo, sino también a la disposición de ánimo y a la sabiduría.

Una respiración profunda nos garantiza, como es evidente, una aportación óptima de oxígeno. El caso es que, a pesar de que tanto en Oriente como en Occidente, entendemos la respiración como algo de primera necesidad, a distintos niveles, la educación en una respiración de calidad no es algo que se introduzca a menudo en planes escolares ni en programas de salud convencionales.De modo que cabe una revisión sobre la mejor forma de respirar.

El aparato respiratorio no sólo está por la tráquea, los pulmones y los bronquios (al final de los cuales se encuentran los alveolos, en íntimo contacto con los capilares sanguíneos, donde tiene lugar el crucial intercambio de O2 y CO2 entre el sistema circulatorio y el pulmonar), sino que incluye también un conjunto de músculos que ejercen el movimiento de la caja torácica en el acto de respirar. Y uno de estos músculos, muy nombrado pero también muy desconocido, es el diafragma, de forma cóncava, situado bajo los pulmones separando el aparato cardio-respiratorio del sistema digestivo.

Este músculo, así como los intercostales, son relevantes pues el hecho de usar unos u otros define el tipo de respiración que llevaremos a cabo. Generalmente, si se nos pide que respiremos profundamente, la tendencia será hacer una gran inhalación y elevar los hombros para ensanchar el tórax y dar cabida a más aire. Pero de esta manera estaremos haciendo una respiración alta o clavicular, que requiere considerable energía pero aporta menos oxígeno. Nos conviene más utilizar otros músculos: los intercostales nos permiten ensanchar el pecho y abrir las costilla, realizando una respiración intercostal, y permitiendo así mayor espacio de relleno en los pulmones; la contracción del diafragma, por otro lado, permite que el aire llegue hasta la parte inferior de los pulmones, optimizando la capacidad pulmonar, y la manera de contraerlo es sencilla: se trata de empujar el abdomen hacia fuera con la inhalación, y hacia dentro con la exhalación.


Es un ejercicio sencillo que, si se le dedican unos minutos cada día, nos puede aportar grandes beneficios. Pues la respiración diafragmática supone un masaje en el sistema digestivo, mejorando la asimilación de los alimentos y promoviendo el tránsito intestinal. Del mismo modo, afecta positivamente el plexo solar, un conjunto de ganlios vinculados al sistema nervioso parasimpático (aquel que gobierna los estados de relajación), y a la vez constituye un centro energético o Chakra, relacionado con el sistema digestivo, a nivel físico, pero también con la fe, la auto-estima, el respeto por uno mismo, la auto-confianza y el equilibrio interno, a nivel psico-emocional.

Todo ello nos invita a concluir que una repiración óptima promueve la relajación, ventila y limpia los pulmones, aporta más oxígeno a nuestras células (evitando el enjevecimiento prematuro), favorece la digestión, mejora la elasticidad de la musculatura abdominal (pues hacemos trabajar la barriga hacia dentro y hacia fuera), aporta confianza y mejora el amor propio.

Por tanto es interesante ponerle atención, encontrar un momento al día para respirar consciente y plenamente, y hacer de ello un hábito, sencillo y compatible con otras actividades como caminar, pues potenciará, sin duda, nuestra calidad de vida.