domingo, 23 de abril de 2017

Drenaje de los emuntorios en primavera

Recién despertado del sueño invernal, el cuerpo encuentra en la estación primaveral el momento ideal para deshacerse de residuos tóxicos almacenados en los diversos tejidos, tanto procedentes del exterior, como del interior. Para ello, nuestros órganos de eliminación o emuntorios, pueden ser estimulados con elementos de la naturaleza que optimicen esta importante función, que debe desarrollarse siguiendo ciertas pautas.

Qué es la "detox"
En realidad, cuando hablamos de "detox", nos referimos a dos niveles distintos de depuración: por un lado se encuentra el drenaje de los emuntorios, es decir, la limpieza ligera del hígado, la piel, los riñones, los intestinos y los pulmones; y por otro lado se encuentra la detoxificación, proceso más profundo, necesario en caso de intoxicación, y reservado para aquellos con experiencia previa en curas depurativas.

Quién la puede hacer
En efecto, no todo el mundo está en condiciones de llevar a cabo una detox, ni siempre es un buen momento. Drenar el organismo requiere una considerable cantidad de energía, por lo que aquellos aquejados de fatiga, deberían primero resolver esta antes de lanzarse en un programa depurativo. (Si se trata de una fatiga estacional, puede resolverse en un corto periodo de tiempo, en caso de fatiga crónica, deben explorarse sus causas). Aquellos que estén bajo tratamiento médico, deberían esperar a finalizarlo y consultar con su especialista, y, por supuesto, una detox no está especialmente indicada en mujeres embarazadas.

El mejor momento
Respecto al momento, en general se recomienda hacerla en los cambios de estación, de invierno a primavera, o de verano a otoño, pues en el "entretiempo" no sufrimos ni demasiado frío, ni demasiado calor, y el cuerpo no está ocupado en regular la temperatura. Sin embargo, la mejor opción es la primera, pues la primavera, según la Medicina Tradicional China, es la estación del hígado, órgano de detoxificación por excelencia, el cual está en plenitud en este momento y ofrece una mayor capacidad para cumplir sus funciones.

La detox
Partimos de la base que el cuerpo, de manera natural y en condiciones normales, tiende a regresar al equilibrio: es lo que conocemos como principio de la homeostasis. De modo que, si simplemente permitimos a nuestros órganos de eliminación hacer su trabajo, liberándolos de la carga que supone el consumo de alimentos tóxicos, como el café, el azúcar, la grasa animal, el alcohol y muchos aditivos alimentarios, y nos limitamos a consumir alimentos de temporada y a beber agua y zumos, ya estaremos favoreciendo un proceso de eliminación. No obstante, dadas las condiciones en las que, la mayoría de nosotros vivimos, de polución, estrés y, a menudo, hábitos dietéticos nocivos a los que nos cuesta escapar, si queremos realmente que nuestros emuntorios, posiblemente saturados y fatigados, trabajen a fondo, es conveniente ayudarles.
  • Drenaje de los emuntorios: es un proceso que debería durar entre una semana y 21 días. Está especialmente indicado para aquellos que nunca han seguido un programa detoxificante y se trata de, durante este periodo, abstenerse de consumir alimentos tóxicos como los anteriormente citados y privilegiar la fruta y verdura de temporada, y a la vez depurativa, como las manzanas, los limones, las fresas, la alcalchofa, los espárragos, el ajo, las coles, la remolacha o el apio, entre otros. La cocción de los alimentos debe ser ligera y de corta duración, y una buena parte de los alimentos deben consumirse crudos (en la medida de lo posible), asegurando siempre su prolongada masticación. 
    • Zumos: es necesario ingerir líquidos, para limpiar el organismo y, en esta época, los zumos y batidos son ideales pues nos aportan frescor y vitaminas, además de ayudar con el tránsito intestinal. El "grenn smothie" o batido verde, compuesto de 60% de fruta (manzana, limón, pera, banana, piña) y 40% de verdura (hinojo, apio, espinacas, pepino, perejil, aguacates, alfalfa...) es una bebida detoxificante que puede constituir un potente tentempié en este periodo. No en vano, según la Medicina Tradicional China, el color correspondiente al elemento Madera, al que pertenecen el hígado y la primavera, es el color verde.
    • Infusiones: la fitoterapia nos ofrece un amplio espectro de plantas para dar a los emuntorios ese apoyo extra que garantice su buen funcionamiento. El cardo mariano, rábano negro, alcachofa, boldo, diente de león o el desmodium ayudarán al hígado a procesar las toxinas liposolubles y grasas; la cola de caballo, bardana, cerezo, abedul, grosellero negro, o el ortosifón son plantas diuréticas para respaldar los riñones; la cáscara sagrada, la sena o el psyllium ayudarán con el tránsito intestinal para una buena evacuación.
    • Ejercicio: oxigenar las células de nuestro cuerpo es esencial y esto se consigue con una buena respiración, resultado del ejercicio aeróbico (ligero, al aire libre). Esto nos aportará, no sólo apoyo al pulmón como emuntorio, sino también una liberación de endorfinas, benéficas para el estado de ánimo.
    • Sauna y exfoliaciones corporales: ambas prácticas son eficaces y necesarias para permitir a la piel expulsar, a través de la secreción de sus poros, toxinas suplementarias.
    • Enemas e hidroterapia del colon: muy recomendado antes y después de una cura depurativa, pues los intestinos deben estar "desbloqueados" para permitir la salida de los deshechos. Este emuntorio es nuestra principal vía de expulsión (junto con la orina), por lo que no sólo debe estar limpio sino también sano para que las toxinas que se dirigen a la salida del cuerpo, no sean reabsorbidas a causa de flora intestinal empobrecida. Por ello, otro elemento de gran ayuda en curas depurativas son los probióticos y prebióticos, (bacteria benéfica y su alimento, respectivamente), que aseguren unos intestinos sanos y eficaces. El zumo de Aloe Vera es otro gran aliado de este emuntorio, que además nos aporta una multitud de vitaminas y minerales.
Existen en el mercado numerosos productos a efectos depurativos, que combinan plantas y alimentos previamente citados. Personalmente, confío en algunos de ellos: creo que nos facilitan el trabajo, pues a menudo contienen plantas para los cinco emuntorios a dosis concentradas, difíciles de conseguir con las infusiones, y considero también que no les viene mal a nuestros órganos de eliminación una ayuda extra intensiva. Sin embargo, estos productos, fuera del marco de un programa depurativo como el descrito, resultan ineficaces por si solos en la mayoría de los casos. No es posible hacer una "detox" simplemente bebiendo zumo de Aloe Vera, si seguimos bebiendo café y comiendo macarrones gratinados.
  • Detoxificación: a un nivel más profundo, la detox propiamente dicha, la reservamos a aquellos con experiencia previa en curas depurativas, y a ser posible, bajo la supervisión de un profesional de la salud.
    • Ayuno: es la abstinencia de cualquier alimento, salvo el agua, por un periodo que puede alargarse, en algunos casos, hasta 30 días. Es la detox más extrema, para la que se necesita un estado de consciencia particular y que, mal llevada, puede provocar daños en el organismo.
    • Monodieta: se trata de consumir un solo alimento en cantidades ilimitadas, durante entre 3 a 21 días. Puede ser arroz semi-completo, uvas (más indicado en otoño), una fruta (p.e. manzanas, piña) o una verdura (p.e. zanahorias). Esto constituye un descanso para el sistema digestivo, sin privarle de alimento, lo cual permite eliminar residuos tóxicos. Es importante encontrar el tipo de alimento que no nos cansa y que nos sienta bien.
    • Cura de zumo de verduras: a medio camino entre la monodieta y el ayuno, esta forma de detox nos permite mezclar una variedad de alimentos dentro del grupo de las verduras, de las cuales sólo consumiremos el zumo. Puede alargarse también varias semanas.
En cualquiera de estos tres casos, es conveniente hacer unos días de "preparación", disminuyendo progresivamente la ingesta de alimentos, así como un periodo de "readaptación", regresando de manera progresiva a la alimentación habitual.

Fuera de periodo de detoxinación, podemos realizar una "cura alternada", es decir, una monodieta o ayuno un día por semana, para mantener una higiene interna. Sin embargo, insisto en que, incluso si lo hacemos un sólo día, es conveniente tener algo de experiencia en curas depurativas, y hacer un día previo y posterior de comida ligera, para no sobresaltar al organismo.

Crisis curativa
Para finalizar, comentar que un proceso de limpieza interna del organismo provoca a menudo malestares ligeros como dolor de cabeza, erupciones y granos en la piel, cambio del olor corporal, diarrea, etc. Esto es resultado del proceso de movilización y expulsión de toxinas y un signo inequívoco de que los emuntorios están haciendo eficazmente su trabajo. Es un pequeño precio a pagar, a cambio de los grandes beneficios a nivel de vitalidad, salud y bienestar a todos los niveles, que un buen drenaje de los emuntorios puede dar como resultado. Sin duda, vale la pena el esfuerzo.

domingo, 9 de abril de 2017

Flores de Bach y Nutrición XVI: Honeysuckle, el puchero de mamá

No existe nada más evocador que un olor y, asociado a este, un sabor, por lo que la comida puede constituir un motivo de nostalgia tanto de tiempos mejores como de alimentos que hemos dejado atrás. Honeysuckle viene en nuestro socorro cuando la morriña de la comida nos sobrepasa y nos hace sufrir.


Los vínculos con el pasado pueden estar reforzados por muchos elementos siendo el sabor uno de ellos, pues el sentido del gusto puede despertar fuertes emociones ligadas a tiempos pretéritos, o a situaciones más recientes que intentamos superar, como por ejemplo los malos hábitos alimenticios.

Ciertamente, intentar cambiar de línea dietética, sobretodo si decidimos abstenernos del consumo de caprichos azucarados o demasiado salados, puede provocarnos un síndrome de abstinencia digno de la más acérrima de las adicciones. Por otra parte, si estos hábitos, que ya no nos convienen, están ligados a memorias de la tierna infancia, la resistencia al cambio puede ser dura.

Honeysuckle nos habla del apego al pasado, un apego que sólo se acuerda del lado positivo de este pasado y no de los motivos por los que lo hemos dejado atrás, que pueden tanto ser el proceso natural de madurez como una decisión consciente de cambio. En el caso de la alimentación, una dieta hipocalórica puede desatar una crisis de añoranza de repostería y charcutería, las cuales extasiaban en gran manera nuestro paladar, olvidando los problemas de sobrepeso, falta de energía, granos en el cutis y, a largo plazo, colesterol y diabetis que este tipo de alimentos pueden provocar, y motivos por los cuales hemos decidido no consumirlos más. Esta tristeza se ve reforzada si, además, el aroma de la tarta de chocolate nos transporta a las tardes de invierno que pasábamos con nuestra madre en la cocina, entre montañas de harina blanca y azúcar, abrigados al calor del hogar.

La toma de esta flor nos ayuda a no idealizar el pasado o, en cualquier caso, a pasar página, porque ya somos adultos y decidimos nosotros mismos lo que nos conviene comer. Por lo que es muy indicada tanto en cambios de hábitos dietéticos, como cuando utilizamos la comida, masoquistamente, para rememorar momentos y lugares que ya no volverán. Nos devuelve a nuestras prioridades y elecciones, a sus motivos y, sobretodo, al momento presente, único lugar donde podemos experimentar alguna cosa, y que tiene mucho más que ofrecer que el recuerdo color sepia de otros tiempos que, alomejor, no fueron tan mejores.

domingo, 2 de abril de 2017

Arcillas medicinales: colores, propiedades y usos


Verde, roja, blanca, amarilla, montmorillonita, illita, kaolin, ghassoul, granulada, fina o superventilada... es amplio el abanico de posibilidades cromáticas y terapéuticas que ofrece esta ancestral substancia que nos brinda, de sus propias entrañas, la madre Tierra. Interna o externamente, la arcilla constituye una excelente cura detoxificante así como un eficaz agente anti-inflamatorio, entre sus muchas otras funciones.


La arcilla es, en general, antiséptica (pues inhibe la proliferación de elementos patógenos), hemostática, cicatrizante, anti-inflamatoria, calmante, emolliente (reblandece y suaviza la piel), ayuda a eliminar el ácido úrico, es refrigerante y cosmética. Debido a su alto contenido en minerales, es, por suspuesto, remineralizante, efecto del que nos podemos beneficiar tanto a través de su ingesta como en la aplicación de cataplasmas y mascarillas. Dado este conjunto de propiedades y aplicaciones, no es de extrañar que su uso cosmético y terapéutico se remonte a tiempos inmemoriales, y que se mantiene de actualidad, constituyendo un elemento favorito entre nuestros remedios naturales.

En efecto, es rica, a diferentes niveles según el tipo de arcilla, en los siguientes elementos:
  • Sílice: anti-tóxico y remineralizante del tejido óseo, nervioso y respiratorio y regenerador de piel y tendones.
  • Sodio y potasio: reguladores del equilibrio hídrico en el organismo.
  • Zinc: aliado del sistema inmune, está involucrado también en el crecimiento normal de los tejidos y en el correcto desarrollo de ovarios y testículos.
  • Calcio: imprescindible para la formación y mantenimiento de los tendones y huesos. También participa en la coagulación sanguínea como en la regulación del sistema nervioso, y perticipa en la absorción de la vitamina B12.
  • Magnesio: ayuda a la asimilación del calcio por lo que está implicado en el crecimiento de los huesos, además de ser un agente drenante del hígado. Es anitséptico y antioxidante, regenerador celular y contribuye al equilibrio del sistema nervioso central.
  • Manganeso: agente activo en la acción enzimática, ayuda a asimilar la vitamina E, fortalece la memoria y reduce el cansancio.
  • Hierro: necesario para la producción de glóbulos rojos como para la oxigenación de los tejidos y la generación de energía, así como para la formación de colágeno.
Otra de sus características principales es su acción absorbente de líquidos, grasas y gases, como su acción adsorbente de partículas tóxicas en el organismo, intercambiándolas por sus minerales, pues las toxinas son electro positivas y la arcilla es electro negativa. Esto la convierte en un potente detoxificante, al captar las impurezas disueltas en los líquidos corporales y expulsarlas al exterior.

Composición 
  • Illita: es rica en sílice, magnesio, hierro, sales de calcio, potasio y, en menor medida, aluminio. Destaca por su poder de absorción, lo que la convierte en un gran agente anti-edemas por lo que se usa a menudo en forma de cataplasma. Es antitóxica y se usa también a nivel interno. La encontramos de color verde, amarillo o rojo.
  • Montmorillonita: contiene una fuerte concentración de sílice, y también aluminio, zinc, magnesio, óxidos de hierro, manganeso y cal. Es menos absorbente que la illita, pero más adsorbente y la más remineralizante así como detoxificante, de modo que se usa en cataplasmas y curas internas. Es ideal para hacer mejorar el aspecto de las cicatrices. Pede ser verde, amarilla o roja. 
  • Kaolin: contine silicio, oxígeno, aluminio e iones hidróxidos. Es ideal para la aplicación en pequeñas heridas cotidianas y en irritaciones de las nalgas de los bebés. Como la montmorillonita, es muy adsorbente. Suele ser blanca, aunque la encontramos en la arcilla rosa también.
  • Ghassoul: originaria de Marruecos, es rica en magnesio, hierro, sílice, calcio, sodio y potasio. Es muy utilizada para mascarillas faciales y envolturas corporales, como exfoliante y limpiador de rostro, cuerpo y cabellos. Es de color marrón. Junto con la illita, es la más absorbente.
Colores

  • Verde: es la más polivalente, y suele ser de illita y/o montmorillonita. Atrapa impurezas, regenera y revitaliza. Absorbe y regula el exceso de sebo en la piel, por lo que es indicada, a nivel cosmético, para pieles normales y grasas. Se usa habitualmente también para curas internas.
  • Blanca: suave y remineralizante, es una arcilla de kaolin, indicada para pieles secas, frágiles y normales. Es la preferida en fitoterápia y para curas internas por su acción anti-tóxica y su muy bajo contenido en ácidos férricos. Su suavidad la hace ideal para zonas cutáneas sensibles y mucosas reactivas.
  • Amarilla: illita o montmorillonita, es rica en minerales, tónica y reoxigenante celular. Indicada para pieles normales, grasas, irritadas o sensibles, la arcilla amarilla se usa a menudo en cosmética, tanto en cataplasmas y mascarillas como en la confección de dentífricos y para el cuidado del cuero cabelludo.
  • Roja: también illita o montmorillonita, es rica en oligo-elementos y promueve la circulación sanguínea. Su alto contenido en hierro (lo que le da su color), la hace indicada en casos de anemia, problemas hepáticos y alteraciones de la mucosa intestinal. A nivel cosmético se recomienda para pieles normales, secas o sensibles.
  • Rosa: es una mezcla de arcilla blanca y arcilla roja, reuniendo las propiedades de ambas, esto es, la suavidad de la arcilla blanca, que la hace apta para las mucosas, y la mineralización de la roja, por lo que es también usada en curas. Particularmente indicada para personas sensibles y bebés.
  • Azul: es una variedad de la arcilla verde y, como esta, elimina las impurezas y las toxinas, devolviendo la luminosidad a pieles normales y grasas.
  • Violeta: en efecto, también encontramos arcilla en este color, aunque en realidad se trata de arcilla blanca teñida con pigmentos naturales. Es de uso externo cosmético y se usa, sobretodo, como ingrediente en productos de maquillaje.

A nivel de textura, la arcilla se presenta en distintos formatos:

- Triturada en pedazos, para cataplasmas o, colada, en baños. Se debe dejar en remojo una noche, en una proporción igual de agua y arcilla, y remover ante de la aplicación, para obtener una pasta untuosa.
- Fina, también para cataplasmas, no es necesario dejar en remojo, se mezcla con agua para obtener la misma textura.
- Surfina, en gránulos de unos 60 micrones, ideal para mascarillas faciales.
- Ultra-ventilada, en gránulos de 20 micrones, sin prácticamente ningún rastro de arena u otros elementos. Es ideal para el rostro, como dentífrico o para la preparación de agua o leche de arcilla.

Cuanto más tiempo la arcilla ha estado expuesta a la luz solar, al aire y a la lluvia, antes de ser comercilizada, más poderosa es. Por ello, en algunos embalajes se especifica "secado al sol garantizado".

Usos

  • Cosmética: como se ha mencionado, la arcilla es un gran aliado de la piel, cabello y cuero cabelludo, por lo que su uso en mascarillas faciales y envolturas corporales no pasa de moda. Constituye además un buen vehículo para la Aromaterapia, por lo que se mezcla a menudo con aceites esenciales para crear una sinergia de propiedades entre los dos productos.
  • Terapéutica: diferenciamos el uso externo del uso interno:
    • Externo: principalmente en cataplasma para casos de inflamación y/o dolor, incluído el dolor de cabeza. Refresca y calma, por tanto muy eficaz en rampas musculares, tendinitis y menstruaciones dolorosas, por ejemplo (recordemos que es rica en magnesio).
    • Interno: la cura de la arcilla es legendaria, por su eficacia como por su sencillez. En general
      usamos arcilla blanca o verde, y se trata simplemente de dejar una cucharada de postre de arcilla remojar en un vaso de agua mineral, para beber el "agua de arcilla" (y no el poso de la misma) por la mañana, repitiendo el procedimiento por un periodo de hasta tres semanas. Después de este tiempo, se puede hacer una semana de "leche de arcilla" que se prepara del mismo modo que el agua de arcilla pero se consume enteramente, después de haberla removido por la mañana. Esta cura es reputada por su acción benéfica en problemas del tracto digestivo, como úlceras gástricas, gases, distensión abdominal y síndrome del colon irritable, principalmente, pues absorbe gases y toxinas, y calma irritaciones. Sin embargo, está contraindicada en casos de cáncer en el tracto digestivo, embarazo, estreñimiento, hipertensión y oclusión intestinal. También se debe saber que durante esta cura, es conveniente disminuir el consumo de aceites alimentarios y evitar al máximo la ingesta de aceite de parafina, presente en algunos preparados medicinales, pues esta substancia puede endurecer la arcilla en el intestino. Del mismo modo, el efecto de algunos medicamentos puede verse alterado con el consumo de arcilla. Por lo que, como siempre, antes de lanzarse a hacer una cura de este tipo, es conveniente consultar con un profesional de la salud.
Recordar también que para su preparación, es necesario usar un recipiente de cristal y una espátula o cuchara de madera, pues el plástico y el metal pueden interactuar negativamente con los iones de la arcilla. Y que, en su aplicación externa, no se debe nunca dejar secar sobre la piel, pues puede ocluir los poros, ni la tirar por las tuberías, pues puede bloquearlas.

Así pues, las posibilidades de beneficiarse de este bien natural, son múltiples y de fácil acceso, pues la arcilla esta ampliamente comercializada a precios muy asequibles. Sin embargo, si tenemos la oportunidad de disfrutar de ella de manera directa, en su lugar de orígen, no debemos dejar escapar la oportunidad.