Diario Floral


REMEDIO DE RESCATE: ANTE TODO, MUCHA CALMA 

No podía dar por finalizado mi recorrido por el jardín de remedios florales sin hacerle una visita a este pequeño ramo que es el Rescue Remedy, y que Bach nos dejó como guinda a su obra.

Personalmente, no había usado mucho este remedio, pues siendo terapeuta floral y teniendo a mano el repertorio de las treinta y ocho flores, he podido siempre elegir en momentos puntuales de angústia o estrés (que es cuando usamos el Rescue), una flor concreta para el tipo de emoción. Aunque lo he recomendado en numerosas ocasiones, sobretodo a familiares y amigos que no han pasado por mi consulta pero que necesitaban un apaño rápido.

De modo que me dispuse a escuchar, una vez más, lo que este conjunto de cinco flores (Clematis, Estrella de Belén, Roch Rose, Impatients y Cherry Plum) tenía que contarme, y sin duda me obsequió con un valioso mensaje.

Por supuesto, necesitaba que aconteciera algo que me hiciese necesitar el remedio, y a la vez, esperaba que no ocurriese, pues a nadie le gusta tener accidentes o recibir malas noticias. Sin embargo, el día a día está lleno de pequeños retos y altibajos que hacen fluctuar nuestro ánimo con mayor o menor violencia, o al menos es mi caso. Y estas pequeñas y pasajeras angústias y tristezas cotidianas, como he podido comprobar estos días, también se benefician del Remedio de Rescate. 

Comentaba que, en mi caso, tengo acceso a las otras flores, por lo que, si no fuese por este experimento, probablemente eligiría en cada ocasión otra opción más concreta. Pero me he dado cuenta de que en momentos de ofuscación suele ser difícil pararse a pensar qué es lo que estamos sintiendo exactamente y qué remedio toca. El Rescue nos ahorra ese trabajo y nos echa un capote de emergencia. Y para el que no es terapeuta floral, y no tiene la posibilidad de consultar con un profesional, es un remedio de botiquín que vale la pena tener siempre. Es más, y como muchos terapeutas florales recomiendan, es una buena idea llevar el botecito de las 5 flores en el bolso, por lo que pueda pasar.

Por otro lado, yendo un poco más allá, y basándome en mi experiencia de estos días, he sentido este remedio literalmente como un salvavidas al que amarrarse con una cuerda cuando la vida te da la oportunidad de tocar fondo en alguna cuestión. Me ha parecido que el Rescue me daba el valor de profundizar en una emoción dolorosa en concreto, sin miedo a perderme en ella, y verla desde otra perspectiva, desde más abajo, con la sabiduría que ello comporta. Como quien se atreve a bucear más profundo y se encuentra, de repente, con el baúl del tesoro.

Aunque cada flor, semana a semana, durante este año de experimento, me ha regalado una preciosa joya, un pensamiento, una realización, un ponerme en contacto con espacios internos olvidados o ignorados. Por ello pienso que las Flores de Bach son una gran oportunidad de entender la vida, de entendernos a nosotros mismos, de una manera sencilla y agradable, sin cataclismos ni dramas innecesarios, sino sintonizando de manera sutil con la verdad de la vida, con las leyes universales y, en último término, con nuestra alma. 

Agradezco a Bach su maravilloso legado y animo a todo aquel que esté trabajando en su desarrollo personal, o que quiera mejorar su calidad de pensamientos, de sentimientos y, en definitiva, su calidad de vida, que pruebe las flores, porque son otra herramienta natural a través de la cual el Universo intenta estemos sanos y que seamos felices.





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WILLOW: VÍCTIMA Y VERDUGO  


Finalmente llego a la última, aunque, como se suele decir, no por ello menos importante, flor del maravilloso set que nos legó Bach. Y de hecho, considero que Willow debiera ser uno de los primeros aprendizajes de la vida, ya que nos ahorraría muchas frustraciones y nos permitiría vivir la vida más alegremente a los que, como yo, caemos demasiado a  menudo en la autocompasión.

En mi camino a lo largo del sendero del crecimiento personal, el mensaje de que la realidad que vivimos nos la creamos, consciente o inconscientemente, nosotros mismos, es constante. La ley del Karma, el ho’oponopono, y muchas otras teorías y disciplinas lo afirman o directamente se basan en ello. Y, aunque todavía me cueste aceptar que el mundo injusto y violento en el que vivimos tenga que ver, de algún modo, conmigo misma, he llegado a asumir que al menos en mi vida cotidiana, mis acciones y actitudes tienen consecuencias, y que la realidad que vivo en el día a día es, al menos en gran parte, un producto de ellas.

Sin embargo, cuando el Universo me presenta situaciones como la del bar contiguo con la música a un volumen que disturba la paz de mi cabina de masaje, y que a pesar de haber hecho cambios en sistema de sonido de mi espacio (con la ayuda de Walnut) para bloquear su música con la mía el problema persiste, no puedo evitar pensar, con cierto grado de rencor, aquello de ¿qué he hecho yo para merecer esto?

Menos mal que ahí está la Salix vitellina para seguir conduciéndome por ese sendero de evolución, recordándome que fui yo misma la que decidí crear mi negocio en un barrio lleno de bares y de gente dicharachera a la cual le gusta la música alta, y no en la cima de una montaña donde sólo se escuche el sonido del viento. Y que es este ambiente festivo del barrio lo que ha atraído a un perfil de habitantes que, además, están interesados y dispuestos a invertir en masajes y terapias, y que conforman, en gran parte, mi público.

Efectivamente, el Sauce me ha animado estos días aprovechar esta oportunidad para seguir mejorando mi espacio de trabajo, insonorizando el techo y cubriéndolo con telas que, además le den un ambiente más cálido y acogedor. Y dejar de lloriquear. Porque, por cierto, cuando uno está tumbado en la camilla, el techo no resulta muy atractivo, por lo que un toque más de decoración ya le viene bien.

Quizás algunos consideren este ejemplo cotidiano y banal, pero a mí me sirve para entender el mecanismo de victimismo del que todos pecamos en algún momento, darle un giro, y convertirlo en una experiencia útil y constructiva, por supuesto aplicable a todas las situaciones de la vida.


Pues realmente creo que la vida nos da la opción entre vivir como mártires y esclavos o bien como seres alegres y realizados, con los riesgos que ello conlleva. Lo único que debemos preguntarnos es si aceptamos el reto.

Próxima semana: 5 flores

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WILD ROSE: LA ALEGORIA AL MARTIRIO

Una vez más, y por obra de una armonía cósmica en la que creo fervientemente dadas las evidencias, esta flor llega a mí en el momento en que debo elegir entre insistir trabajándome un tema del tipo “caso perdido” o renunciar a él y focalizar mi energía en otra cosa. Es decir, llega en el momento idóneo.

Podríamos, a primera vista, pensar que esta es una cuestión correspondiente a Gorse, pues la toalla ya ha sido tirada y no hay esperanza, pero esta flor me ayudaría si, aún habiendo renunciado, hubiese todavía una pena por no haber conseguido el objetivo y un secreto deseo de alcanzarlo. No es el caso. El momento en el que me encuentro con respecto a ese asuntillo largamente pendiente, está más allá de la renuncia, pues me he acomodado en la frustración de no haberlo resuelto, y es eso precisamente de lo que trata Wild Rose.

Sin duda, y apelando a un poco de auto-compasión, considero que tengo motivos para sentirme escéptica, pues no puedo decir que no haya intentado diversas estrategias. Sin embargo, tengo que reconocer que he sido también muy hábil en encontrar convincente argumentación (para conmigo misma) para defender que, al fin y al cabo, no necesito resolver ese tema, que no debo ser cabezona, que debo aceptar, y que estoy bien como estoy. Es aquello de que “las uvas estaban verdes”.

Pero estas semanas la Rosa Canina me ha hecho bajar del burro y reconocer que no estoy nada cómoda con respecto a este tema y que, lo de la cabezonería y la no-aceptación son excusas convenientes para justificar mi holgazanería. Y que mi actitud de mártir no me beneficia en nada.

Así que, convencida por la Rosa silvestre, elijo continuar con mis clases de Tango en este nuevo curso escolar, para seguir intentando conectar con ese lado Yin mío que se me resiste, con la receptividad, con la espera, con la escucha, con la comunicación con el polo opuesto, y no pensar que mi naturaleza es irremediablemente Yang, pues el Tao nos enseña que Yin y Yang son indivisibles. La alternativa por la que había, inicialmente, optado era clases de Samba, que se baila sola y que se me da mejor.

Lo gracioso del tema es que, finalmente, por carambola cósmica, y una vez he elegido Tango, se me da la opción de tomar también las clases de Samba, y con ello compruebo una vez más que cuando no insistimos en un extremo de la balanza, conseguimos el equilibrio del todo.




Próxima semana: Willow (Salix vitellina)

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WILD OAT: DE FLOR EN FLOR


Siempre me he opuesto a ser tipificada, incluso por otros terapeutas florales, como Wild Oat, por el mero hecho de haber cambiado de domicilio, ciudad y trabajo con frecuencia en los últimos veinte años, dinámica típica de esta flor. Pues desde que me introduje en el mundo de las Terapias Naturales le he sido fiel, y ha constituído el hilo conductor de mi trayectoria profesional, precidiendo y condicionando mi vida personal.

Sin embargo, sabiendo que para desarrollar un proyecto y, en mi caso, una consulta clínica, era necesario una ubicación geográfica fija durante un tiempo, me comprometí a crear el T.A.O. donde me hayo ejerciendo mi profesión, más estable y menos Wild Oat que nunca. Aún más, después de haber navegado por diversas disciplinas dentro del amplio mundo de la medicina natural, hace ya meses que decidí acotar, y no iniciarme en nuevas doctrinas (como la homeopatía o el shiatsu por ejemplo), sino profundizar en Medicina China o Reflexoterápia, para saber más de menos cosas y no un poco de todo.

De modo que me tomé la Avena silvestre estos días un poco con la prepotencia del que no tienen nada que aprender, sólo para comprobar, una vez más, cómo las flores pueden bajarle a una los humos y mostrarle otros matices de su acción, y que algo tan humilde como un cereal puede ser nuestro mayor maestro.

Pues aún intentando conscientemente focalizar y mantenerme constante en mi planteamiento y práctica profesional, esa tendencia al mariposeo que me niego a reconocer, se hizo latente esta semana gracias a la Bromus ramosus, una tarde de sábado en que me disponía a ponerme al día con algunas de las múltiples tareas extra que un pequeño centro como el T.A.O. acarrea, entre ellas coser a máquina el dobladillo de las nuevas sábanas para la camilla. Tenía unas quince sábanas por coser y llevaba postergando el trabajito durante algún tiempo pues al no ser yo muy experta en costura, cada sábana me tomaba casi un cuarto de hora. Así que había ido cosiendo dos sábanas aquí, otras tres allá, no acabando nunca con el tema. Pero esa tarde de Wild Oat en mi casa, entendí de repente que si las cosía del tirón, a la séptima u octava sábana habría adquirido cierta habilidad y rapidez, y liquidaría la cuestión de una vez. Así que con el empuje de la avena (que además, "casualmente", como cereal dietético, otorga una energía constante y sostenida en el tiempo), empleé la tarde de sábado cosiendo una tras otra el montón de sábanas junto a la máquina de coser, llegando incluso a disfrutar de la monotonía de la costura, que acabó siendo casi una forma de meditación.

Me quité el lastre de encima, tachando uno más de los muchos frentes abiertos que tengo con respecto al T.A.O., y aprendí la lección de Wild Oat con respecto a la perseverancia y la constancia, o como dicen los ingleses "one thing at the time", una cosa y luego otra, que no solo atañe a los planteamientos grandes y generales, sino a la forma de lidiar con la cotidianeidad.

Me reservo un poco de su energía para actualizar la web, leer libros pendientes, confeccionar el catálogo de producto, y un largo etcétera.

Próxima semana: Wild Rose (Rosa canina)

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WHITE CHESTNUT: LO QUE NO SE VA DEL CORAZÓN 


Considero que existe un malentendido generalizado con respecto White Chestnut, pues generalmente se la asocia a los pensamientos repetitivos, sin tener en cuenta el orígen o la naturaleza de los mismos. Y personalmente opino que una insistencia de pensamiento obsesiva (en el trabajo, en una persona, en un problema) puede beneficiarse más de Vervain, que lidia con el entusiasmo o insistencia que se le pone a algo, en este caso una idea insistente.

El Aesculus hippocastanum, bajo mi punto de vista, nos habla más de aquellos pensamientos o emociones que no queremos tener y que, como consecuencia, persisten en nosotros: esos deseos inconfesables, esos recuerdos que nos persiguen, o esos aspectos nuestros que nos resistimos a reconocer.

Efectivamente, y como dijo Jung, "a lo que te resistes, persiste". Y a pesar de nuestra mayor o menor habilidad mental para enmascarar, aplacar o ignorar esas entidades indómines que nos acechan, no podemos realmente deshacernos de ellas pues aunque habiten nuestra mente, se generan y departen de otros lugares de la geografía de nuestro ser, ya sea el alma o el corazón. Y una y otra vez se nos irán apareciendo, en distintas situaciones y diferente guisa, pero en el fondo sabremos que son las mismas.

En mi caso, un inesperado mensaje de wathsap esta semana me ha puesto cara a cara de nuevo con uno de esos fantasmillas que creía haber exorcizado. Y, tras un momento de frustración inicial y enfado conmigo misma, el Castaño de Indias me ha otorgado la compasión necesaria para confesarme sin rubor una emoción denegada, aceptarla, integrarla, y sólo así poder dejarla ir.

Por otro lado, White Chestnut me recuerda que la única manera de escapar del pensamiento es la meditación, ya que en una mente en paz no entran pensamientos indeseados. Y que sólo en el silencio podemos escuchar lo que realmente necesitamos oir, entender de dónde vienen nuestros anhelos, y encontrar las respuestas que buscamos.

Próxima semana: Wild Oat (Bromus ramosus)

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WATER VIOLET: LA DISTANCIA MÁS CORTA 

Para alguien de características Water Violet como yo, es difícil identificar el aspecto negativo de esta flor, aun consultando a los autores, pues el querer estar solo en la enfermedad, el retiro emocional y social, y el intentar resolver los problemas por uno mismo sin tener que molestar a nadie innecesariamente, por ejemplo, son actitudes que, aunque otros calificarían de anti-sociales, a los Water Violet nos enorgullecen.

Y ciertamente, el tomar distancia de personas y situaciones nos permite valorar las circunstancias con cierta objetividad y verlas desde fuera o, en nuestro caso, desde arriba. Si, de acuerdo, hay un punto de arrogancia en ello, y quizás de superioridad, pero el caso es que, aunque no necesariamente hagamos alarde de ello, somos muy conscientes de las cualidades por las que destacamos y en base a ellas nos posicionamos unos escalones más arriba.Y desde allí miramos al prójimo que, aunque lo tengamos por igual, desde la cima se ve más pequeño.

Esta es la secreta pose de los de mi calaña, y lo peor es que, generalmente, no estamos dispuestos a renunciar a ella, pues la misma soberbia no nos permite percibir los motivos por los cuales deberíamos tomar la Hottonia palustris. Pero la toma intensiva de la flor esta semana ha conseguido desplazar el velo de altanería que ciega mi corazón, y disipar los humos que me envuelven y no me dejan ver. Y lo ha hecho a través de un filme llamado "The Fall" (la caída)   https://www.youtube.com/watch?v=SbzNrThw_gA el cual ya había visto en un par de ocasiones, pero que esta semana, por "casualidad" se me antojó asistir de nuevo. La película describe la relación de dos pacientes en un hospital de California a principios del siglo XX, una niña rumana y un actor de efectos especiales, ambos con fracturas en las extremidades. Más allá de la belleza de las imágenes, pues la cinta mezcla una triste realidad con la más colorida fantasía, lo que me conmovió fue la belleza de la relación entre ellos dos, su complicidad, su conexión, y esa privacidad que comparten protegidos por las cortinas de una cama de hospital.

Ahí vi el problema de la Violeta de agua, en la distancia nos perdemos esa deliciosa magia que se establece, a veces, con aquellos a quienes osamos acercarnos de veras. Y digo de veras porque es muy fácil vivir rodeado de gente, tener relaciones, socializar, participar de la comunidad, y aún así ser como la princesa del castillo, inaccesible y solitaria. De hecho muchos Water Violet pasan desapercibidos pues pueden ser, superficialmente, muy sociables. 

Sin embargo, aunque el retiro y la autosuficiencia puedan ser útiles y necesarios en muchas ocasiones, y la proximidad al calor del fuego de una relación pueda acabar quemándonos, cabe recordar que los humanos somos seres sociales por naturaleza (o así lo aseguran los biólogos), y que es una lástima pasar por la vida sin regalarle a otro, de vez en cuando, la calidez de nuestro corazón.



Próxima semana: White Chestnut (Aesculus hippocastanum)

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WALNUT: LA MEJOR DEFENSA

Si con Vine aprendimos a no dejarnos coartar por una rígida fuerza interna, Walnut nos alerta y protege de la manipulación que pueden ejercer sobre nuestras actitudes, decisiones y comportamientos las influencias externas, incluso cuando estas no sean intencionadas. Y nadie está libre de ellas pues vivir en sociedad implica, necesariamente, vivir expuesto al influjo de todo lo que nos rodea.

Se acostumbra a prescribir el Nogal a aquellos en procesos de cambio, sea un embarazo, una separación, un duelo o una mudanza, pues la flor nos da dirección y perseverancia en nuestro camino, resguardándonos de tentaciones y de las propias debilidades. Y al no encontrarme, en principio, en un proceso de cambio, me preguntaba qué podría mover Walnut en mi. Olvidaba, sin duda, que la vida es un cambio constante, y que no es necesario hallarse de trasteo para beneficiarse del aprendizaje de esta flor, pues todos los días ofrecen nuevos retos con los que lidiar. Sobretodo si se tiene un negocio propio y se es novata en el arte empresarial.

Y aunque son diversos los retos que me han salido al paso desde que inauguré mi pequeño centro de terapias, hay uno que llevo arrastrando desde hace unos meses y que parecía precisar de la influencia de la Juglans regia para poder solventarlo, pues se trata, precisamente, de una influencia externa negativa que ha estado sacándome de mis casillas de forma progresiva: el bar contiguo a mi local instaló una máquina de música pared con pared con mi sala de terapias de manera que el agradable silencio del que gozaba hasta ahora ha sido substituido por joviales pero desfasados temas musicales que retumban, repentinamente y sin previo aviso de manera intermitente, en medio de mis tratamientos.

La vía diplomática y amistosa por la que opté inicialmente para lidiar con el problema no funcionó, pues la regenta del bar me mandó literalmente a paseo, así como mis quejas al administrador de la finca, el cual escribió una carta en papel mojado a la tal señora, y la señora usaría la nota para reemplazar el papel higiénico cuando se le terminase, me imagino. Así que, a medida que mi frustración crecía, empezé a urdir planes de venganza (como poner altavoces potentes de cara a su pared y deleitarla con "Las Walkirias" de Wagner a todo trapo), y a informarme sobre normativas, las cuales me amparan a mí y no a ella (por lo visto esa máquina de música no es legal en ese tipo de establecimiento), considerando la opción final de la denúncia.

Pero llegó el momento de tomar Walnut y, con su apoyo, comprendí que tales planes sólo me envilecían y rebajaban a un nivel donde no quiero verme, y que, al revés de lo que reza el dicho, "el mejor ataque es una buena defensa". Así que finalmente me he decantado por insonorizar mi sala de terapias, de un modo económico y creativo, hacer una fiesta para celebrarlo, y que sea la señora del bar la que se vaya a paseo.

De todo esto aprendo que una contrariedad no sólo nos presenta ante la clásica diatriba de "lucha o fuga", sino que también existe la alternativa de darle la vuelta a la tortilla, reinventarse y salir de la experiencia reforzado. Pero en último término, lo que considero más importante, y que tiene mucho que ver con Walnut, es el no dejarse embrutecer por el entorno, cuando este nos tienta a ser viles y a sacar lo peor de nosotros, en contra de nuestro deseo. Porque quizás no podamos cambiar lo que nos rodea, pero podemos decidir cómo reaccionar ante él, y si permitimos, o no, que nos transforme.

Próxima semana: Water Violet (Hottonia palustris)


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VINE: EL GRAN DICTADOR

Vine ha supuesto, sin duda, la mayor revelación y el mayor reto desde que empecé este experimento, y por ello, me ha tomado casi un mes poder realmente entender la relevancia de esta flor en mi experiencia personal y poder escribir al respecto.

Para empezar, me ha resultado fascinante observar la resistencia interna ante la Vitis vinifera, pues no sólo olvidaba constantemente el tomarla sino que a pocos días de empezar con ella, "inconscientemente" empujé la botella al suelo desde cierta altura y estalló en pedazos, cosa que no me había sucedido antes, ni durante estos últimos meses, ni desde que tomé Flores de Bach por primera vez. Muy típico de Vine, pues ese personaje interno dictatorial y castigador que intentamos neutralizar con la Vid, no se iba a dejar vencer tan fácilmente.

El primer nivel en el que percibí la acción de la flor, fue en el plano de las obligaciones. Me había estado imponiendo, últimamente, rutinas un poco severas y agotadoras "por mi bien". Había estado madrugando un poco más y saliendo a correr con mi perro con el fin de estar en forma los dos y combatir mi distensión abdominal. Hasta que un par de personas me hicieron notar que el perro parecía excesivamente cansado, yo contraí un inesperado resfriado, y una mañana no me pude levantar a correr. La influencia de Vine me hizo caer en la cuenta de que quizás estaba forzando demasiado la máquina, considerando que trabajo unas once horas al día, y que el descanso, además del ejercicio, es también un aspecto imprescindible para la salud y sobretodo un antídoto contra el estrés, el cual es en gran parte responsable de la retención de líquidos en el abdomen. Pero no sólo eso sino que estaba obligando a correr a un perro que, por raza, no tiene gran capacidad pulmonar ni circulatoria, como me confirmó días después la veterinaria, poniendo en riesgo su salud. Muy en la línea de Vine.

Creía que con eso había entendido el alcance de la flor y el riesgo que comporta el no mantener a raya a semejante dictador de la consciencia. Pero esta misma noche mi consciencia se ha ampliado al darme cuenta de que el dictador no sólo me estaba imponiendo obligaciones, sino que también estaba juzgando y vetando mis anhelos indebidos, mis inconfesables deseos, sobretodo uno de ellos que, en concreto, ha estado disturbando mi serenidad últimamente. Claro que Vine actuaba "por mi bien", intentando ahorrarme el sufrimiento que potencialmente conlleva el riesgo de caer en la tentación.

Y ahí entramos en un terreno pantanoso pues, del  mismo modo que Hitler llegó al poder por vía democrática y apoyado por todo un pueblo, los que albergamos a Vine en nuestro ser le hemos puesto ahí, al mando, para que cumpla una función: la de control y protección. Pues necesitamos un líder fuerte que nos guarde de nuestra propia debilidad y de los riesgos del exterior. Sólo que las maneras de los dictadores a menudo comportan daños colaterales, y sus objetivos no siempre responden a los intereses de quienes les permiten estar en el poder. Y yo, que me tengo por una persona valiente e independiente, observo horrorizada mi subyugación a este tirano por causa de mi cobardía ante ciertas emociones con las que no quiero lidiar, y de las que prefiero se haga cargo él, a su despótica manera. Y lo peor es que no tenía ni idea.

Supongo que el hecho de que uno de mis progenitores haya sido una persona típicamente Vine no ayuda, pues acabamos integrando a nuestros padres y reproduciendo sus actitudes. Sin embargo, esto tampoco justifica un comportamiento fascista, hacia una misma y hacia otros, por mucho que sea heredado, una vez se ha tomado consciencia de ello.

Pero a fin de cuentas, la pregunta que cabe hacerse es: ¿estamos preparados para dejar ir a Vine? ¿somos suficientemente maduros y evolucionados para hacernos cargo de nuestras emociones y comportamientos sin miedo a perdernos o dañarnos? ¿o seguimos necesitando a un patriarca dominante y autoritario que nos mantenga a raya y nos cree una falsa sensación de seguridad?

A nivel mundial, muchas sociedades, la mayoría, están todavía obviamente inmaduras, de otro modo no habría a estas alturas líderes políticos que iniciasen guerras, mostrándose fuertes de cara a sus pueblos, pero con nefastas consecuencias para estos. A nivel personal, debo consultarlo con  mi almohada.

Otro detalle que me parece interesante acerca de Vine es que de la Vid se hace el vino, y en el vino se disuelven las inhibiciones, haciéndonos actuar a menudo de manera alocada y vergonzosa, pero liberando sin duda el espíritu del yugo de la moral castrante. Y cuanto más castrante la moral, más alocado el comportamiento bajo la influencia del vino, del mismo modo que una política demasiado opresora no puede traer otra cosa que rebelión.

Próxima semana: Walnut (Juglans regia)


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VERVAIN: SOBRE LA PASIÓN Y LA DEVOCIÓN

¿Cómo podría expresar mi grado de identificación con esta flor? Digamos que mi nombre es Anna, y mi
apellido Vervain. Sin embargo, y a diferencia de Impatients (mi segundo apellido), este no es uno de los 38 remedios de Bach que frecuente mi mesita de noche. De hecho no recuerdo habermelo prescrito nunca. Pues considero el entusiasmo excesivo como un rasgo de mi personalidad del cual no quiero prescindir porque, como dijo William Blake, el camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría.

De modo que, aunque alguien haya atisbado en mí cierto comportamiento obsesivo compulsivo, he vivido hasta la fecha a caballo de mi pasión, y no puedo decir que me arrepienta. Por ello, suponía un gran misterio para mí lo que la Verbena officinales pudiese a revelarme estos días.

La revelación llegó en forma de programa detoxificante del hígado. Aprovechando que todavía es primavera, tiempo de depurar, he llevado a cabo esta semana una limpieza hepática muy conocida y de gran controversia en el mundo de la Naturopatía, por el equilibrado porcentaje de seguidores así como de detractores con que cuenta.

Como es habitual, el promotor de dicha cura nos la presenta en su libro como la solución definitiva a todos nuestro males.Y yo, también como de costumbre, y ávida de encontrar una fórmula mágica que resuelva todos mis problemas así como los de mis clientes, me zambullí en la lectura del libro y recomendé entusiastamente y con una fe ciega la cura a doquier, antes si quiera de llevarla a cabo. Hasta que la experimenté en mis propias carnes al tiempo que Vervain entraba en acción.

No es que la cura no diese los resultados que el libro prometía, o al menos la manifestación inmediata con la que se argumenta su eficacia, al contrario, mi proceso siguió el curso esperado. Pero me sorprendí cuestionando el significado de estas manifestaciones, así como el contenido del libro el cual, a mi parecer, no explica realmente el mecanismo a través del que el programa surge su efecto. Ahora me queda investigar a través de otras fuentes y contrastar opiniones para poder llegar a una conclusión más justa.

Por lo que entiendo que la Verbena, lejos de aplacar mi entusiasmo, me ha otorgado el sentido crítico necesario para juzgar un programa depurativo, como cualquier otra cosa, con objetividad, sin por ello perder el interés.

En mi último día de la toma de esta flor, empiezo un curso de un tipo particular de reflexoterapia que venía interesándome hace tiempo. He escuchado maravillas sobre ella y, cuando llego a clase, veo que la organización del curso es seria y la profesora parece competente. Pero tal y como se desarrolla la mañana, voy calibrando las posibilidades reales de esta técnica, y su lugar dentro del marco de un proceso de sanación, viendo de reojo, dentro de mi bolso, la botellita de las flores recordándome que, por muy efectiva que sea esta o cualquier otra terapia, el camino de la salud y la sanación es un compromiso de por vida y un trabajo del día a día. Y que los atajos son, en la mayoría de los casos, meras falacias.

Próxima semana: Vine (Vitis vinifera)



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SWEET CHESTNUT: LA NOCHE MÁS OSCURA 

"Cuanto más grande es la aflicción, más cerca se está de Dios", nos asegura la Biblia. Y aunque no sea yo muy ducha en textos sagrados, diría que esta afirmación se creó para describir el estado Sweet Chestnut.

En mayor o menor medida, todos hemos pasado por un momento límite en nuestras vidas, por un callejón sin salida, por un no poder más. Por lo que no es de extrañar que Bach buscara una flor para aliviar la angústia, soledad, vacío o desesperación que este tipo de situación conlleva. Y sobretodo cuando nuestro pesar no encuentra vía de expresión, y nos va envenenando por dentro, lo cual es característico de aquel que precisa del Castaño Dulce.

Para una persona resolutiva y optimista como yo, no es fácil reconocer o admitir (ni de cara a la galería ni hacia una misma) tal desespero, sin embargo me encontré estos días escribiendo un  mail a cierta persona con respecto a cierto tema, en el cual se reflejaba una dolorosa e impotente resignación, mucho más allá del estado Gorse. Me sorprendí al releerlo, y me di cuenta de que la Castanea sativa  no había llegado a mí estos días por casualidad. La solución que proponía esta persona pasaba por hacer algo que ya intenté en su momento y no funcionó, pero tanto ella como Sweet Chestnut insistieron, y esa misma noche pasé a la acción. Los resultados todavía están por ver, pero lo relevante del caso es mi repentina bajada del burro y mi entusiasmo renovado frente a una cuestión que me había causado tanta frustración.

Y, de hecho, hace tiempo que pienso (basándome en la experiencia) que cuando atravesamos un túnel, al final nos espera un regalo, que las temporadas difíciles siempre son un preludio de tiempos mejores, y que las bofetadas de la vida a menudo van seguidas de un sabroso beso. Sólo necesitamos, para sobrellevar esos momentos de dolor, un aporte extra de fe y optimismo como el que nos otorga, benévolamente, el Castaño dulce.

La noche más oscura no puede dar paso más que a un nuevo amanecer y, como en el parto de un bebé, el dolor que conlleva el proceso, siempre tiene premio.

Próxima semana: Vervain (Verbena officinales)



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ESTRELLA DE BELÉN: HERIDAS POR SANAR


Que levante la mano quien no tenga un trauma de infancia, de juventud, o de algo que sucedió la semana pasada. ¿Nadie? Lo suponía. Entre mis hermanas incluso bromeamos asiduamente acerca de los traumas infantiles de cada una, consecuencia de sucesos de los que las demás fuimos testigos.

Y no es que las heridas del pasado sea algo que nos divierta, pero es tan cotidiano que hablamos de ello tan jovialmente como podemos hablar de las anécdotas familiares más divertidas. Aunque, a pesar de formar parte de nuestra historia y de lo que somos ahora, no por ello debemos permitir que vivan instauradas en nuestra alma y sigan provocando dolor. Y para eso el Dr. Bach nos dejó la Estrella de Belén.

No importa que el desafortunado suceso responsable de nuestra sangrante herida sea reciente o añejo, pues el estrés post-traumático tiene la capacidad de mantenerse perenne a lo largo del tiempo. Del mismo modo, tampoco importa demasiado la magnitud de la tragedia pues pequeñas humillaciones cotidianas pueden ir erosionando nuestra sensibilidad con los años y hacer tanta mella como el peor de los eventos. Por ello, siempre es un buen momento para tomar la Ornithogallum umbellatum y permitir que su efecto sanador nos ayude a saldar cuentas con el pasado.

Como viene siendo costumbre, la toma de esta hermosa flor blanca estos días coincide con mi inmersión en otro camino de sanación, esta vez el Coaching, a través del cual estoy prestando atención a un insatisfactorio aspecto de mi vida, a priori libre de traumas. Ciertamente, esta forma de acompañamiento que es el Coaching (no lo llamaré terapia porque si lo hago mi coach me riñe), me ha llevado estos días a reflexionar sobre el estado de una cuestión que no fluye bien en mi vida, y a reconocer que, por mucho que yo quiera hacer una lectura positiva acerca de las experiencias pasadas, quedarme con lo bueno de cada una, y sentirme afortunada por el aprendizaje que han supuesto, hay un dolorcito residual almacenado al que no he estado haciendo caso. Y que puede que sea responable, al menos en parte, de mi actitud actual con respecto a este tema. Así que, ni corta ni perezosa, y acompañada de mi coach y de la Estrella de Belén, tomo cartas en el asunto, nunca mejor dicho, pues decido escribir cartas a todas aquellas situaciones que siguen aguijoneándome desde el pasado, para cantarles las cuarenta y decirles lo que tenía que haber dicho en su momento.

Y qué ancha me quedo! Porque del mismo modo que los malos recuerdos pueden viajar en el tiempo y visitarnos en el presente para hacernos daño, también podemos hacer nosotros el viaje a la inversa, y visitar esas memorias que nos dejaron pesar, para liberarlas del baúl de los recuerdos diciéndoles que ya no las necesitamos más.

Próxima semana: Sweet Chestnut (Castanea sativa)

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SCLERANTHUS: LA ETERNA ENCRUCIJADA


Dicen que la vida que vivimos es el resultado de nuestras propias elecciones, y que con cada elección ganamos y perdemos algo a la vez. Lo cual, para muchos, no supone un drama particular, sin embargo para otros, yo entre ellos, implica un dilema a menudo complicado de resolver.

Por ello, la botellita de Scleranthus acompaña a Impatients y algunas otras en la repisa de mi cocina, para no olvidarla por las mañanas, pues la dialéctica de la vida es algo que, lejos de divertirme, me produce cierto grado de ansiedad. Cuento incluso entre mis amistades quien insinua que tengo algo de bipolar, pues el péndulo de mis actitudes y decisiones oscila frecuentemente entre dos extremos bastante distantes.

Y es que la eterna disyuntiva entre A y B, cuya resolución nos facilita la Scleranthus annuus, puede, en algunos individuos, suponer un conflicto existencial importante, pues más allá de elegir entre corbata roja o corbata verde, hay elecciones que suponen un completo replanteamiento de la vida y un cambio de dirección. Y el riesgo de una pérdida o equivocación irremediables, asusta.

En mi caso, siendo Leo con ascendente Sagitario, las decisiones se debaten a menudo entre lo doméstico y lo mundano, entre lo estable y lo aventurero, entre el control y el descontrol, sintiendo que cuando satisfago una tendencia, la otra queda frustrada, teniendo que contentar a cada aspecto por separado y por turnos. Es complicado.

Pero la toma intensiva de Scleranthus esta semana ha arrojado nueva luz a esta irreconciliable dualidad, y lo ha hecho en forma de caballo de espadas en la baraja de Rider Waite. La energía aventurera de este naipe, del elemento aire, es estimulante y necesaria para embarcarse en proyectos con audacia y sin temor, pero tiene poca mecha. Necesita la influencia de otra energía más terrenal y estable que le ayude a continuar la batalla una vez pasada la emoción inicial, para poder dar una continuidad más a largo plazo al proyecto.

Y así descubro, de repente, que mi avance en zig-zag, encaramada a mi oscilante péndulo que va de un extremo a otro en mi supuesta bipolaridad, lejos de ser un impedimento, hace que mi camino abarque más territorio, más experiencias, y más conocimiento, aunque quizás sea más lento, y recuerdo también que el equilibrio no es un concepto estático sino dinámico, ya que la falta de oscilación no es necesariamente equilibrio, sino estancamiento.

¡Qué liberación! Por otro lado, estoy segura de que algo debió recordarle a Dorothy que todos los caminos llevan a Roma, por lo que cualquier sendero de baldosas amarillas la conduciría a Oz. Quién sabe, tal vez estaba tomando Scleranthus.

Próxima semana: Estrella de Belén (Ornithogalum umbellatum)



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ROCK WATER: COMO EL AGUA 

"Se como el agua" dijo una vez un Maestro. Y aunque no creo que se refiriese al Agua de Roca, lo que venía a decir describe perfectamente este remedio floral. Pues sus palabras nos instan a desprendernos de nuestra forma y moldearnos en aquello que nos contiene, como hace el agua, que dentro de una vasija, es vasija, y dentro de una botella es botella, sin dejar de ser agua.

Sabias palabras en las que no he venido a caer en cuenta hasta después de dos semanas de tomar esta flor (que en realidad no es una flor, sino puro agua de manantial), y preguntarme cuál sería la revelación.

Ser como el agua es, también, conectar con nuestro lado Yin, el lado receptivo, pasivo, maleable, que generalmente se asocia con la debilidad, olvidando que el agua del río tiene la capacidad de erosionar una piedra gracias a la fuerza de su perseverancia.

Y ciertamente, Rock Water viene a recordar que la flexibilidad no es más que un signo de fortaleza, como la caña de bambú capaz de doblarse en un ángulo muy cerrado sin partirse, y que la rigidez se acaba quebrando.

En mi caso, la toma de las gotas me ha puesto en contacto con esa facilidad que tiene el agua de buscar el camino más fácil, entre las piedras, para llegar a su destino, el mar, y de hacerlo sin sacrificio. De hecho, una de las leyes elementales de la Naturopatía es la "ley del mínimo esfuerzo", que hace referencia a fluir con la salud, la enfermedad, las relaciones humanas y con la vida en general como lo hace el agua, tranquilamente, y de la manera más fácil posible. Y me he parado a pensar en mi tendencia a intentarlo todo "demasiado", competir conmigo misma, y a pensar en que sin sudor y lágrimas no se llega a ninguna parte. Cuando en realidad quizás sea todo más fácil. La hierba crece sin esfuerzo, del mismo modo que el sol sale cada día sin necesidad de drama. Las estaciones pasan y el mundo da vueltas, y todo de manera fluída y sin prisas, porque así es como la Madre Naturaleza lo dispuso.

Rock Water me tranquiliza, y me devuelve la fe en le orden natural de las cosas. Me recuerda que una es lo que es y no hace falta empeñarse tanto, porque la naturaleza y las capacidades de una se manifiestan aunque no se quiera. Y que la única responsabilidad que tenemos al cabo del día, es la de hacer las cosas por goce, porque de ahí nace la creatividad y la genialidad. Por lo que vivir en el goce debería ser, realmente, nuestro único empeño.

Próxima semana: Scleranthus (Scleranthus annuus)



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ROCK ROSE: CADENAS DE TEMOR

Se suele diferenciar el estado Rock Rose del estado Mímulus en que el primero es agudo y pasajero, y el segundo más crónico, como una fobia o el miedo a dormir a oscuras. Y se diferencia también del estado Estrella de Belén, en que este nos trae temores arraigados en traumas pasado. Así pues, Rock Rose se prescribe en aquellos estados de terror transitorio o pánico, y forma parte del Remedio de Rescate, para aliviar el miedo característico de una situación de emergencia.

Y, casualmente (o no) anticipé una circunstancia estos días que pensé sería idónea para presenciar a la Helianthemum nummularium en acción. Era el tipo de situación que en el pasado me había inmovilizado, casi literalmente, fallándome los reflejos y perdiendo la oportunidad que la ocasión brindaba. Pensé que, por una vez y ayudada por la flor, conseguiría reaccionar a tiempo, superando el miedo paralizador experimentado en el pasado, y aprovechar la circunstancia. Pero cuando llegó el  momento temido, las cosas no sucedieron como yo esperaba, y no tuve que enfrentarme cara a cara al temor.

Menos mal que las flores de Bach tienen más profundidad de lo que nos pensamos, y que siempre tienen algo que enseñarnos. Pues tal y como transcurrían los días, me di cuenta de que no hace falta pasar por una experiencia aterradora para beneficiarse del Heliantemo, pues la paralización a la que puede hacer frente esta flor es a veces subliminal, aunque no por ello menos dañina.

Porque, de nuevo casualmente o no, estos días asistí a un curso en el que se hablaba, entre otras cosas, de la asertividad. Se comentaba cómo en nuestra cultura no se educa en esta cualidad comunicativa y tendemos a callarnos las cosas "para no liarla". Con las nefastas consecuencias que, a medio y largo plazo, esto conlleva, claro. Esta reflexión me hizo pensar mucho en Rock Rose y en cómo el miedo al conflicto paraliza nuestra comunicación. O la mía, en concreto. Y parándome a pensar en cosas que me estoy callando, para evitar enfrentamientos, sentí de repente Rock Rose circulando por todo mi ser, y un deseo irreprimible de, asertivamente, enviar cierto mail que tenía muchas ganas de enviar. Lo hice y, por ahora, no ha habido ninguna hecatombe, aunque todavía estoy a tiempo de que la haya, pero por lo menos saqué de mi pecho algo que tenía estancado dentro, sin necesidad de explotar, que es lo que sucede cuando nos callamos las cosas durante mucho tiempo. Eso, o desarrollar un cáncer.

Así que, bastante aliviada, me maravillo, una vez más, de cómo la ingesta de unas gotitas puede provocar un cambio sutil, pero substancial en nuestro día a día, en nuestra consciencia, y, en resumen, en nuestra evolución personal.

Próxima semana: Rock Water 



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RED CHESTNUT: POR TÍ ME DESVIVO 

Otra de las flores con las que, de entrada, no me había identificado en el pasado, pues soy de naturaleza más bien desapegada e independiente, no tengo hijos, e intento no meterme demasiado en la vida de nadie. Hasta que caí en la cuenta de que soy terapeuta y cuido de la salud y el bienestar de otros. Ahí es donde he visto de manera clara esta semana, mis actitudes Red Chestnut camufladas a guisa de deformación profesional.

Efectivamente, pues aunque, como he comentado anteriormente, es ley en el mundo de las terapias el no imponer la sanación a quien no la pide, me sorprendo en ocasiones a mí misma extendiendo recetas a familiares y amigos fuera del contexto de mi consulta, sin que se me hayan pedido. Y esta semana me he pillado a mi misma haciéndolo un par de veces.

Se podría argumentar en mi defensa que mi filantropía y buen corazón me llevan a querer ayudar, puesto que tengo formación e información que puede beneficiar a otros. Sin embargo, mucho antes de ser terapeuta, en la universidad de Trabajo Social, me enseñaron algo que se me quedó gravado y que he tenido muy presente desde entonces: aquellos que elegimos una profesión de ayuda, es porque buscamos ayuda.

Así que, de nuevo, las flores de Bach me sorprenden con una pirueta acrobática y me hacen reflexionar acerca de esa preocupación y angustia por los demás, tan típica del Castaño Rojo, que en mi caso se manifiesta en el plano profesional, y que puede no ser más que una preocupación y temor por nosotros mismos. No puedo evitar pensar otra vez en el Ho'oponopono y su insistencia en que con lo único con lo que estamos lidiando en todo momento es con nosotros mismos, y en mi convicción (previa al concimiento del Ho'oponopono) de que el mayor reto para cualquier terapeuta es sanarse a uno mimso.

Efectivamente, he podido constatar, desde que estoy en el mundo de las terapias naturales, que muchos de los profesionales de este sector se acercaron inicialmente a él por un interés personal. Es más, es bastante habitual encontrar entre nosotros ex-toxicómanos, ex-bulímicos, ex-depresivos, etc. Por lo tanto, el cuidar de la salud de otros de manera natural no es más que una extensión de lo que hacemos (o intentamos hacer) con nosotros mismos. Por otro lado, y reforzando esta idea, me acuerdo algo que me comentó  una compañera terapeuta veterana, a quien pido consejo en muchas ocasiones, con respecto al perfil de clientes que iba a atraer a mi centro. Me dijo que había observado que se atraían generalmente personas de la misma franja de edad y tendencias patológicas que una, y, ciertamente, he podido comprobarlo (atraigo mujeres con hinchazón abdominal, más que aquellas con celulítis en las caderas, por ejemplo). Es decir, nuestros clientes, aquellos a los que "ayudamos" son una proyección de nosotros mismos, pues es con nosotros mismos con lo que, en último término, estamos lidiando.

Interesante, pero la Aesculus carnea todavía tenía algo que recordarme, esta semana. Pues otra vez, y esto ya no me sorprende, coincidió que asistí a un taller de Bio-energética, en el que la profesora hizo un comentario muy relacionados a estas reflexiones y que coincide con otra cosa que me contaron en mis días de universitaria: que el no imponer ayuda es, a veces, la mejor forma de ayuda (si quieres ayudarme, quítame el pie de encima), ya que la no-intervención es la mejor intervención, siempre que sea posible.

Por todo ello, y ayudada por Red Chestnut, guardo con tranquilidad en el cajón de mi consulta el recetario, y observo los procesos de los demás, y el mío propio, con la confianza de que cada uno estamos, sin duda, en el punto en el que debemos estar en nuestra evolución personal, y que los terapeutas somos meros catalizadores en el camino de otros, sólo útiles cuando se nos solicita.

Próxima semana: Rock Rose (Helianthenum nummularium)




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PINE: MEA CULPA  

Qué ganas tenía de llegar a Pine. Aunque ya he comentado anteriormente que algunas flores debieran ser mezcladas en nuestras primeras papillas de bebé, esta, a los que venimos de una cultura con base judeo-cristiana, nos la deberían introducir directamente en el agua bautismal (y perdón por la blasfemia).

Así es, la Pinus sylvestris nos habla de culpa, reproches y pecados varios por los que, y ese es el problema, nos auto-castigamos. Pues la culpa sólo se expía, presuntamente,  con el dolor. A no ser que tengamos Pine a mano, claro.

Podría hablar largo y tendido sobre este tema, y arremeter contra una educación castrante y moralista que ha causado estragos sobretodo en la generación de mi madre, pero también en la mía, y sospecho que en las venideras (y qué decir de las anteriores), minando la autoestima humana y coartando su potencial creativo, y su realización personal. Pero prefiero enfocarme, como cada semana, en la oportunidad que supone el tomar flores de Bach, de darle la vuelta a una emoción negativa y convertirla en un paso más de nuestra evolución personal.

En este caso, de nuevo los duendes de las terapias naturales se dieron la mano, y el Pino me hizo pensar en uno de los estamentos del Ho'oponopono, el cual nos insta a pedir disculpas. Recuerdo que cuando me inicié en esta  técnica hawaiana, esta frase me costaba, y así lo expresé durante el curso. No quería tener que disculparme por nada, pues me negaba a sentirme culpable. Pero casi automáticamente me llamó la atención mi propia resistencia al respecto, adivinando que si me tocaba la moral era por algún motivo. Así que, aunque de manera incómoda al principio, me forcé un poco a repetir esa frase, y disculparme privadamente en aquellas situaciones que no me vibraban bien. Pronto me di cuenta de que las palabras de disculpa eran las que más necesitaba pronunciar pues el enfado provocado por conflictos y demás desventuras, iba sin duda dirigido a mi misma, aunque mi ego se negase a reconocerlo.

Poco a poco, la incomodidad provocada por el mantra "lo siento, perdóname por favor" dio paso a un sentimiento de alivio y compasión, hasta que el repetir estas palabras pasó a formar parte de una rutina automática, igual que los otros estamentos "te amo" y "gracias", sin más reacción.

Pero el aprendizaje de esta semana no estaba realmente en aceptar la culpa sin sentirse mal, sino en transformar la culpa en otro tipo de sentimiento. Una de las ideas que más me llamó la atención del libro sobre Ho'oponopono "Cero límites" (Joe Vitale y Hew Len) con respecto a este tema, y sobretodo cuando debemos disculparnos por algo que, a priori no es culpa nuestra, es el entender que cualquier situación negativa que esté en nuestra realidad, aunque no la hayamos provocado (activa o pasivamente) nosotros, es nuestra responsabilidad, pues de este modo nos otorgamos el poder de modificarla. Y Pine se ha encargado estos días de aplicar la teoría a la práctica, haciéndome sentir responsable pero no culpable de que Febrero sea un mes flojo para los negocios (responsable porque puedo crear estrategias que compensen, y libre de culpa porque mi valía como terapeuta no tiene que ver), de haber comido demasiado chocolate, o de que Cristo muriera en la cruz. Aunque sobre este último punto, todavía estoy trabajando en la manera de modificarlo, se admiten sugerencias.

Próxima semana: Red chestnut (Aesculus carnea)



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OLIVE: EL IMPULSO VITAL

No es inusual regresar de unas vacaciones necesitando otras, pues solemos aprovechar esos días festivos para explorar mundos desconocidos y vivir experiencias nuevas. Y aunque estas aventuras nos liberen del estrés del trabajo y la rutina cotidianos, pueden dejarnos, físicamente, un poco exhaustos. Ha sido totalmente mi caso, pues al poco de regresar de mis muy satisfactorias vacaciones, y a pesar de sentir el alma refrescada, registré números rojos en mis niveles de energía física. El momento ideal para tomar Olive.

Sin embargo percibí que no era la única de mi entorno a quien le fallaban las fuerzas, y aunque Febrero no es un mes que destaque por su vitalidad, me pareció curioso que en algunos días concretos numerosas personas me hablasen de su cansancio.

Bach nos dice que la Olea europea ayuda a restaurar a aquellos que abusaron de su energía física, en lugar de confiar en una energía superior, la que provee el Universo. Asímismo la recomienda a aquellos que han pasado por un periodo especialmente extenuante, dejándolos sin batería. Pero, una vez más, yo le he visto otro ángulo a la flor.

El hecho de haber detectado esa fatiga generalizada en momentos muy precisos en mi entorno me hace pensar que, del mismo modo que disponemos de una energía cósmica, que no depende de nosotros, para funcionar sin desgastarnos, también deben existir factores externos que minan nuestras reservas energéticas, afectándonos a todos en general. Ya sea la presión atmosférica,  la cuadratura de los astros, o los químicos con los que nos irrigan desde los aviones para aplacarnos (según afirman algunas teorías de conspiración), hay ocasiones en que por mucho que nos cuidemos o descansemos, nos sentimos agotados.

Y ahí es donde el Olivo nos rescata. Pues ya sea por una mala gestión de nuestras fuerzas, por no saber acceder a esas fuentes superiores de energía, o por que tenemos a los elementos en contra, la flor nos echa un cable y devuelve el vigor al alma y al cuerpo.

En mi caso, la mera consciencia de que esa astenia no era realmente producto de mi descuido, liberó un poco el agobio, y el apoyo de Olive me confortó para sobrellevar estos momentos de cansera con calma y paciencia sabiendo que, más pronto que tarde, tanto la energía que me pertenece como aquella que el firmamento me ofrece, llenarán de nuevo mi ser.

Próxima semana: Pine (Pinus sylvestris)



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OAK: CONTRA VIENTO Y MAREA


Siempre me han impactado las imágenes de los faros en mitad de una tormenta, como un símbolo de fortaleza innata que no se desmorona ante la más imponente tempestad, pues fueron creados para seguir erguidos, a pesar de las inclemencias, y a costa de su desgaste. Un poco en la línea de Oak.

Pues la Quercus rubur ayuda a aquellos que no desisten en sus propósitos y obligaciones, aún en detrimento de su salud, para recomponer su fortaleza en momentos difíciles, de una manera más sensata y con pequeñas treguas para recuperarse.

En mi caso, en pleno ascenso por la empinada cuesta de Enero y a una semana vista de mis muy anheladas vacaciones (después de un año de mucho esfuerzo), el Roble me ha venido como agua de Mayo para recorrer el último tramo de este ciclo sin desfallecer por el camino. Y, a diferencia de lo que aconteció con Mustard, esta vez eché mano de la botellita continuamente, y terminé su contenido antes de acabar la semana. Tal era mi necesida de seguir batallando y la sensación de que, ahora sí, empezaban a fallarme las fuerzas.

Sin embargo, de nuevo la providencia le dio un giro inesperado al aprendizaje de esta semana a través de las flores. Pues en un momento de flaqueza, consulté el oráculo que es la baraja de Raider Wite, y salió el siete de bastos, que muestra a una persona blandiendo un bastón, por encima de otros seis bastones acechando. En su libro "Seventy one degrees of wisdom" (Setenta y un grados de sabiduría), Rachel Pollack asegura que para los de naturaleza "bastos", los activos y luchadores, es la propia batalla la que les da la energía, en lugar de quitársela, y este naipe en particular insta a seguir luchando como modo de superar la flaqueza, con la confianza de obtener la victoria, pues es lo que los individuos de este tipo suelen hacer. Vamos, literalmente Oak.

Así que me pongo las pilas, me dejo que lloriqueos, y sigo adelante, a pesar de todo, pues las guerreras como yo, al fin y al cabo, nacimos para la batalla.

Próxima semana: Olive (Olea europea)


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MUSTARD: LA NUBE QUE TE ATRAVIESA 

Mustard me hace pensar en uno de los temas de Michael Nyman para la película "El Piano", llamado "Like a mood that passes through you" (como un estado de ánimo que te atraviesa).  http://www.youtube.com/watch?v=4IpIcHsbVGw  Y ciertamente, esta es la esencia de la emoción para la cual recetamos la Sinapis arvensis: cuando un nubarrón, que no sabemos de dónde viene, nos invade el alma, y al cabo de un rato, o unos días, se va.

Casualmente, (o no, como viene ocurriendo), estos días me llegó una información sobre plantas medicinales aplicadas al plano psicológico, en la que se describían distintos tipos de depresión, entre ellas la depresión endógena, es decir, aquella que parece no tener una justificación externa (problemas sociales, de salud, etc.), y que vendría a ser la que se identifica con Mustard. Los apuntes proponían unas plantas para ese caso, pero se hacía el comentario de que, incluso en la depresión endógena, se adivinan motivos externos.

Sin embargo, Mechthild Scheffer en su libro "La terapia Floral de Bach", lo lleva al plano metafísico y nos habla de deudas kármicas, e incluso del estado Mustard como una forma de penitencia por haber dilapidado el potencial del alma en un provecho egoísta, aunque la personalidad no se de cuenta.

Este estado me es muy familiar, hasta el punto de que en cierta ocasión, mucho antes de ser terapeuta floral, en un arrebato de inspiración escribí un poema llamado precisamente "Moods" en el que contaba mi tendencia a "contraer" estados de ánimo, del mismo modo que la gente contrae resfriados. Sin embargo, no recuerdo haber tomado esta flor antes, al menos auto-prescrita, y me ha costado tres semanas escribir este post pues me olvidaba cada día de tomar las gotas. Quizás mi alma sabe que tiene  que pagar sus deudas y se resiste a mitigar la pena con el confort que otorga la mostaza. De hecho, alguna vez me han acusado de ser un poco masoquista, y quizás por ello, inconscientemente, prefiera vivir en las carnes y sin anestesia esas nubes grises que atraviesan el alma, y que vienen quizás de otra vida, quizás del más allá, o tal vez de una situación presente que no sabemos identificar.

El caso es que he experimentado estos días, ayudada por el difícil mes de Enero, de unos ratos de melancolía, extraña tristeza, y bajón pasajero, como quien pasa una gripe y no toma remedios, porque prefiere que sus propias defensa lidien con el virus sin paliar los síntomas y sin disfrazar el malestar. Pues como decía en mi poema, no me importa si, temporalmente, se me nubla el corazón. Pues en un mundo de finjida felicidad, ya me gusta estar triste a veces, y que me dejen en paz.

Próxima semana: Oak (Quercus robur)



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MIMULUS: QUIEN CONQUISTA SUS MIEDOS CONQUISTA EL MUNDO

Mi madre siempre me ha dicho que soy muy valiente, pues a pesar de padecer una gran fobia y ser de naturaleza miedosa, me he atrevido a muchas cosas en la vida. Sin embargo, ojalá  hubiese conocido antes a Mimulus, pues me hubiese ahorrado, sin duda, muchos malos ratos.

Porque tanto si se trata de timidez, como de pánico escénico o de pavor a las cucarachas, la Mimulus gutatus nos aporta la calma y la valentía para objetivizar el motivo del temor y no permitir que este nos condicione o nos disturbe. También nos puede ayudar a identificar y evitar somatizaciones del miedo como son las migrañas, las indigestiones e incluso la exclusión social.

En mi caso, tal vez porque mi curiosidad y mi fe son más poderosas que mis miedos, o porque en un momento de mi vida cayó en mis manos un libro titulado "Feel the fear and do it anyway" (Siente el miedo y hazo de todas formas), que me enseñó a convivir con mis temores y a no sentirme cohartada por ellos, nunca había considerado tomar Mimulus. Pero consciente como soy de mis recelos, y acostumbrada a mirarlos a la cara, no me ha costado esta semana identificar la acción de Mimulus en ellos. Además, venía propulsada por el empujón de autoestima que me propinó Larch la semana pasada, y Mimulus no ha hecho más que reafirmar mi confianza.

Pues de manera similar a cómo actuó el Alerce, el Mímulo me ha armado de valor para seguir adelante con mi proyecto, desestimando opciones potencialmente más seguras o lucrativas en un momento de gran incertidumbre económica, y hacer caso omiso a las alarmas de pavor que han empezado a sonar en algún recodo de mi consciencia.

De hecho, ni siquiera he llegado a escuchar bien esas alarmas, sino que han sonado levemente a lo lejos, como un eco de antiguos miedos de épocas pasadas, en que el hombre del saco todavía nunca se había presentado en persona, y no había aprendido aún que temer no es más que olvidar que todo va a pasar.

(FEAR - Forgetting Everything is All Right).

Próxima semana: Mustard (Sinapis arvensis)



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LARCH: COMO LA QUE MÁS

Definitivamente, me encanta tomar Larch. Pues a pesar de ser una persona bastante decidida y lanzada, y haberme trabajado la fe durante ya un largo tiempo, no puedo evitar, sobretodo en los tiempos que corren, sentir a veces que camino encima de una cuerda floja, y dudar de mis capacidades de equilibrista para evitar una fatídica caída en picado hacia el abismo bajo mis pies.

Pero la Larix decidua es la capa de Wonderwoman que nos otorga la confianza necesaria para reconocer las propias capacidades y no dejarnos amedentrar ni por una gris modestia ni por los orihundos y cenizos aguafiestas que nos puedan salir al paso, minando nuestro potencial. Y esa capa, realmente me ha rescatado estos días, en que he estado en proceso de toma de decisiones y he tenido que sopesar mi valía, tanto como terapeuta cuanto como emprendedora.

Tampoco es que el Alerce nos de unas ilusorias alas que no nos pertenecen, simplemente nos arrebata esa sensación de no estar a la altura, cuando en realidad si que lo estamos. En mi caso, lo que me ha revelado es que si algunas cosas no funcionan como a mí me gustaria, no es porque yo no lo esté haciendo bien, sino por la propia naturaleza de esas cosas, o por otras circumstancias. Y me ha ayudado a entender que hay que aceptar que así sea, y no sentirme menos por ello.

Aunque, en mi caso, la toma de Larch es peligrosa pues la cautela no se cuenta entre mis virtudes y basta con acercar esta flor a mis labios para que se dispare mi entusiamo, y mi aférrima confianza en que todo irá bien me haga embarcarme en temerarios proyectos.

Así que, enfundada en mi capa de Wonderwoman, que es mía, porque me la gané a pulso, y me la cosí a mano, cojo carrerilla para mi siguiente salto mortal y... Continuará.


Próxima semana: Mimulus (Mimulus gutatus)



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IMPATIENTS: LA DEBILIDAD DEL FUERTE

No sé qué cantidad de Impatients habré tomado en mi vida, pero estoy segura de que se puede contar por litros. De hecho, entre las botellitas de flores de bach que se acumulan en la repisa de mi cocina, destaca Impatients, pues la compré de tamaño grande, dada la necesidad que tengo de ella. Porque si hay una flor con la que me identifique al 100%, esta es la Impatiens glandulifera.

Tomar esta flor durante esta semana ha sido como ducharme dentro de una piscina: mi ser no ha registrado el impacto puesto que constantemente está sometido a ella. Pero es que mi deuda para con Impatiens es de por vida, casi kármica, diría yo, por lo que me hubiese sorprendido realmente experimentar algún cambio substancial de repente.

En efecto, mi capacidad de espera es nimia, mi tolerancia para con los lentos es escasa, y pienso, ando, como y vivo, en general, de prisa. Cuando he viajado por américa del sur, por más que adoro ese continente, he padecido niveles muy, muy altos de frustración debido al apaciguado ritmo de aquellos pueblos. Y esta característica mía es, en parte, responsable de que haya acabado montándome mi propio negocio, y así poder trabajar a mi ritmo. Como terapeuta sé que no es sano vivir acelerada, y como ser humano entrado en la cuarentena, se que no te hace popular entre los allegados. Por ello, también he aprendido a reprimir algunos impulsos, a veces, y a disminuir el paso cuando voy en grupo. Pero la maratón va por dentro.


Así que he tomado Impatients con fe pero con pocas expectativas, y aún así, algo he aprendido. Pues se han dado un par de circustancias estos días que tentaron mi impulsividad, la cual, obviamente, se salió con la suya. Sin embargo fui capaz dar el paso pero con la prudencia de hacerlo de manera que pudiera desandar lo andado. Porque Impatients me ayudó a racionalizar mi impaciencia y, apoyada además en previas experiencias en casos similares, permitir que el buen juicio contrarrestase al impulso.

Si, todo un trabajo, pero es lo que hay con esta tendencia a ir a mil. Se que estaré tomando Impatients durante mucho tiempo y, quizás ayudada por la edad y futuras experiencias, consiga algún día viajar por latinoamérica sin exasperarme en la parada del autobús, o en la cola del banco. De mientras, respiro hondo y ordeno las botellitas de flores en mi cocina, Impatients la primera.

Próxima semana: Larch (Larix decidua)


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HORNBEAM: HOY NO ME PUEDO LEVANTAR 


No es de extrañar que al lunes por la mañana se le hayan dedicado tantas canciones, pues esa sensación de que no seremos capaces de afrontar el día, es una experiencia común para la mayoría de los mortales.

Por ello, tampoco es de extrañar que Bach buscase una flor para darle la vuelta a esta condición, y encontrase Hornbeam.

Pues a menudo no es sólo a principios de semana cuando nos acomete esa tremenda pereza ante la perspectiva de cinco (o seis, o más) días de trabajo por delante, sino que en ocasiones atravesamos periodos en que todos los días nos parecen un lunes gris.

Y ciertamente, a mí me ha venido de perlas, una vez más, el que me tocase el Hojarazo esta semana, pues tras un periodo de trabajo intenso sacando adelante mi reción estrenado negocio, y pasado el "subidón" inicial, el cansancio empieza a hacer mella en mí. Por lo que ya no salto de la cama antes de que suene la alarma, como hacía unos meses atrás, sino que tras darle un manotazo al despertador (que ha sonado ya un par de veces), mi alma arrastra a mi cuerpo (o viceversa) al empezar el día.

Curiosamente, de nuevo coincidió que en un seminario sobre fitoterapia y estados emocionales al que acudí esta semana, se habló de este tema y los asistentes fuimos obsequiados con un bote de suplementos para la fatiga (!). Pensé que otra vez los duendes de las terapias se habían confabulado y empecé a tomar los comprimidos con entusiasmo. Sin embargo, al segundo día pude percibir que alguno de los ingredientes del suplemento, más que darme energía me la robaba, ya que tras un acelerón inicial, quedé agotada unas horas más tarde, tal y como me sucede cada vez que ingiero cafeína.

Así que decidí seguir confiando en la Carpinus betulus para combatir mi cansancio y mis crecientes ansias de vacaciones, sin ver mayores cambios hasta que eventualmente la flor hizo efecto en mi. No el efecto que esperaba, pues no sentí de repente mis fuerzas y entusiasmo renovados, sino que decidí cancelar el curso de fin de semana al que pensaba asistir, y reservarme hora para la peluquería, un buen masaje y un tratamiento facial, que es lo que realmente necesito.

Al fin y al cabo, si quiero seguir lidiando con el día a día eficientemente, además de reciclar mis conocimientos es importante refrescar mi energía para poder seguir ofreciendo un buen servicio. Y la perspectiva de un sábado de Spa, renueva mis fuerzas y entusiasmo como pocas otras cosas lo hacen.

http://www.youtube.com/watch?v=GhRAwDSRAFg

http://www.youtube.com/watch?v=lAZgLcK5LzI

http://www.youtube.com/watch?v=h81Ojd3d2rY

Próxima semana: Impatients (Impatients glandulifera)



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HONEYSUCKLE: LO ÚNICO QUE NO CAMBIA ES EL CAMBIO 

Lo primero que nos viene a la cabeza cuando pensamos en esta flor es la nostalgia, la melancolía y el vivir anclados en el pasado. Se suele recomendar a aquellos que se recrean en sus glorias o tragedias pasadas con más asiduidad que el común de los mortales. Y ciertamente, cuando nos pillamos a nosotros mismos idealizando un pretérito supuestamente mejor, es el momento de considerar la toma de Madreselva.

En mi caso, aunque la nostalgia no es una emoción que me sea ajena, viendo la dinámica que ha ido teniendo este experimento con las flores de Bach, sospechaba que los tiros irían por otro lado, y estaba en lo cierto. Aunque ese otro lado sólo he venido a descubrirlo hoy, releyendo el libro de Mechthild Scheffer "La terapia Floral de Bach".

Esta autora pone como ejemplo clásico a la mujer de Lot, convertida en estatua de sal por volver la vista a Sodoma en lugar de centrarse en la huída y en su salvación. Y he asociado automáticamente el analogismo a la resistencia al cambio que experimentamos a menudo sin darnos cuenta. Yo por lo menos, y particularmente en este momento de mi vida. Pues, por mi naturaleza inquieta, he llevado una dinámica bastante nómada los últimos casi veinte años, disfrutando las ventajas (aunque pagando también el precio) de la libertad y el desapego. Hasta que ha llegado un punto en el que he sentido la necesidad de establecer compromisos a largo plazo (aunque no para siempre) para poder desarrollar aspectos de mi vida que el nomadismo no permite. Pero pronto, presionada por algunas dificultades, me he visto retrayéndome de mi intención de estabilidad y aferrándome a mi tendencia a vivir episodios muy cortos. Resistiéndome al cambio que supone en mi vida el plantearme secuencias más largas.

Ahí es donde he visto mi estado Honeysuckle, no tanto en la nostalgia del pasado pues, de hecho, me encantan las novedades, sino en el apego a un estilo de vida que mi propia persona ha sentido la necesidad de cambiar.

El problema es que, para alguien como yo, tan supuestamente acostumbrada a los cambios de casa, de trabajo, de ciudad, o de entorno, identificar la resistencia al verdadero cambio, uno más interno y fundamental, puede ser complicado. Suerte que estaba ahí la Lonicera caprifolium para evitar, justo a tiempo, que mi piel fuese tomando una textura granulosa, blanquecina, salada, como de estatua mirando, melancólicamente, en dirección a Sodoma.

Próxima semana: Hornbeam (Carpinus betulus)



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HOLLY: TE AMO, LO SIENTO, PERDÓNAME, GRACIAS

Esta es una flor que yo tenía asociada, básicamente, a los berrinches, pero que se me ha revelado esta semana como mucho más trascendental y preponderante, pues Holly nos viene a traer la luz del amor universal para que disipe las sombras de los celos, el resentimiento, el odio y la envidia. Y tenemos que reconocer que todos necesitamos un poquito de esa luz, aunque sea de vez en cuando.

Y yo, por supuesto, no soy una excepción, por lo que he estado atenta a mis emociones y pensamientos, a la espera de detectar mis pequeñas mezquindades y ver el efecto del Acebo en ellas. Sin embargo, la manifestación de la energía Holly, esta semana, ha sido mucho más contundente.

De nuevo, los duendes de las terapias se compincharon entre ellos y me trajeron un taller de horario conveniente y precio asequible de HO'OPONOPONO. Esta es una práctica sanadora de origen Hawaiano, de la cual yo había escuchado hablar hace tiempo, pero la cual no había investigado hasta ahora. Trabaja con afirmaciones, pensamiento positivo y una concepción de la realidad basada en la responsabilidad de cada uno de su propia vida. Estos conceptos me son muy familiares, por lo que me entró bien la técnica. Pero lo más importante es que HO'OPONOPONO trabaja elevando la vibración hacia un estado de amor, gratitud y humildad muy en la línea de Holly. En último término lo que pretende esta terapéutica hawaiana es eliminar memorias negativas que se consideran responsables por nuestro presente. Y lo hace convirtiendo el resentimiento, el odio y otros sentimientos de esta naturaleza en amor y gratitud. Que viene a ser lo mismo que promueve la Illex Aquifolium. Sólo que uno lo hace a base de repetirse a una misma "Lo siento, perdóname, te amo, gracias" (entre otros ejercicios) y Holly lo hace a través la energía de sus flores. Y, por supuesto, una se potencia a otra.

Así que a la toma de las gotas le he sumado esta semana la frase mágica, sintiendo que algo se ablandaba en mí, y que por fin habían llegado a mí las palabras que hacía mucho, necesitaba escuchar.

También es interesante observar que esta es una planta que solemos tener en casa en el periodo Navideño, cuando se supone que debemos confraternizarnos con nuestros allegados y recordar aquello del amor, los niños pobres, etc. Sólo que tanto Holly como el HO'OPONOPONO nos pueden ayudar a elevar la vibración hacia la esfera del amor durante todo el año, no sólo en Navidad. Porque el amor es algo que vale la pena dar y recibir los 365 días.

Próxima semana: Honeysuckle (Lonicera caprifolium)




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HEATHER: TODO SOBRE YO MISMA 

Da un poco de vergüenza reconocer el estado Heather en una, pues a nadie le gusta estar al lado de alguien que no puede parar de hablar de sí mismo, o que siempre encuentra la manera de hacer girar la conversación sobre su propia vida y milagros.

Por ello, y consciente de que en ocasiones caigo en ese reprobable vicio, he puesto mi atención esta semana de detectar esos momentos en que la situación se prestaba a ello y, con la ayuda de la Calluna vulgaris, he hecho el esfuerzo de no convertir mis diálogos con otros en monólogos.

Y, ciertamente, se ha presentado una ocasión inmejorable pues me he reunido en otra ciudad estos días con una amiga con la que no hablaba hacía tiempo, por lo que había mucho que contar y poner al día. Así que, tal y como viajaba hacia allí, me hice el firme propósito de dejarla hablar (ya que ella también tendría muchas cosas que contarme) e intentar resumirle lo principal de lo acontecido en mi vida estos últimos meses. Creo que lo conseguí, aunque en algún momento de la noche, bajo el influjo del café que me tomé para poder alargar la velada en el interesante bar donde me llevó, me sorprendí a mí misma recitando eventos de carrerilla. Aunque llegué a tiempo de coger aire y callarme un poco.

Sin embargo, una vez más, y como han venido haciendo las flores a lo largo de este experimento, el Brezo me ha mostrado un aspecto más sutil de lo que puede hacer por nosotros, o por mí, en este caso. Y para ello, se ha servido, igual que hizo Gorse, de las clases de Tango.

Habiendo resuelto no tirar la toalla y darle otra oportunidad al baile en pareja, me apliqué, en mi segunda clase del baile argentino, en dejarme guiar y llevar por el otro cual gentil damisela.

Afortunadamente, esta vez me tocó un compañero de baile más hábil que, aunque principiante como yo, por lo menos seguía el ritmo y me indicaba la dirección de manera sutil pero clara, sin necesidad de palabras. Para mí fue un esfuerzo considerable el fijar mi atención en él, en el movimiento de sus brazos, en las indicaciones corporales que me iba dando respecto a cuándo empezar un paso y cuándo detenerme, o en qué dirección girar. Sin duda, Heather estaba detrás de mí apoyándome, porque cuando quise darme cuenta había pasado la hora y media de clase, y yo no había pensado en todo ese tiempo ni en mi negocio (que ocupa mi mente la mayor parte del día), ni en la lavadora, ni en la lista de la compra, ni en las vacaciones que tengo que programar, ni en nada, simplemente estuve concentrada en sentir al otro y seguirle los pasos. Fue revelador, como una forma de meditación realmente.

Encontré muy interesante y útil esa aportación del Brezo, pues como terapeuta, es necesario seguir desarrollando la sensibilidad hacia el otro, captar el lenguaje corporal y los mensajes sutiles y no verbales que emite el paciente, para poder conocer mejor su naturaleza y dirigir el tratamiento de una manera más personalizada y menos rutinaria.

¡Ay Heather! Y yo que nunca te había tomado. Por otra parte, me topé también esta semana con un par de personajes típicamente Heather a los cuales con gusto les hubiese invitado a un chupito de la flor, pero es ley en el mundo de las terapias el no imponer la sanación a quien no la pide, por lo que, cargada de paciencia y compasión, les dediqué el tiempo que necesitaban para contarme, largo y tendido, sus batallas.

Próxima semana: Holly (Ilex Aquifolium)



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GORSE: EL ÚLTIMO ALIENTO


Si en estado Gentian sentíamos nuestra fe flaquear ante la adversidad, cuando atravesamos un momento Gorse, es que ya hemos tirado la toalla.

Como siempre, puede tratarse de algún aspecto concreto de nuestras vidas, aunque en el resto estemos triunfando o, por lo menos, sigamos creyendo en nuestras posibilidades. Pero cuando nos hemos rendido ante algo que consideramos un caso irremediablemente perdido, y ya no tenemos reservas de fe a las que echar mano, es el momento de acudir a la Aulaga.

Yo, optimista de nacimiento, no había considerado nunca tomar esta flor, y me resultaba francamente difícil identificarla en otros, entre otras cosas porque una persona en estado Gorse no acude a la consulta de un terapeuta floral (a no ser que lo arrastre otro), pues considera que el caso ya no tiene solución.

Sin embargo, una vez más, la toma intensiva de la Ulex europaeus ha hecho resaltar esta semana aquel aspecto de mi vida ante el que tengo cierta actitud de renuncia, mi rincón Gorse particular. Y lo ha puesto de manifiesto en forma de clases de Tango, danza que había deseado durante mucho tiempo aprender y que, ahora que me he iniciado, ha planteado un inesperado dilema.

Acostumbrada a dirigir mi vida de manera independiente, el Tango viene a exigirme que sea otro el que dirija mis pasos, que me deje llevar. Se que sólo es una clase de baile, un ejercicio, pero ni en ese contexto me siento a gusto en el rol pasivo y femenino de los bailes de salón. Mi naturaleza asertiva y mi poca paciencia se resisten a tener que seguirle el ritmo a otro, y en vista de la escasez de parejas de baile que sepan llevarme, siento una inclinación a bailar sola. Pero el Tango no puede bailarse sola, así que me planteé cambiarme a Bollywood, que se baila suelto y es menos trágico. Pero me gusta mucho el Tango, y Gorse me revela que, en el fondo, me da rabia haberme rendido.

Así que me calzo una vez más los zapatos de tacón, y haciendo apego a mi lado Yin, me dispongo a darle otra oportunidad a esa mujer interna que sabe dejarse llevar, a pesar de la torpeza del otro, y no por ello ser menos digna.

Próxima semana: Heather (Calluna vulgaris)



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GENTIAN: NO TE RINDAS JAMÁS


Hace tiempo que pienso que la Fe es un tema que debería enseñarse en las escuelas, sobretodo desligada de las religiones, pues es una herramienta imprescindible para entender la vida y seguir adelante a pesar de todas las pruebas que el destino tiene, sin duda, preparadas para cada uno de nosotros.

Pero como esta no es una asignatura que integre el programa estudiantil a día de hoy, y mucho menos en el pasado, tenemos Gentian para echarnos un cable.

Porque, ¿qué seria de nosotros los pobres terapeutas sin la Gentiana amarella, cuando nuestras terapias no funcionan? ¿y de los que hacen dieta y caen en la tentación de comerse una pizza? ¿y de los que se están sacando el carnet de conducir y catean la teórica una y otra vez? y sobretodo, de aquellos que sobrellevan enfermedades importantes y necesitan echar mano de toda la fe que puedan reunir.

Esta hermosa flor azul nos devuelve la confianza y el ánimo para seguir adelante con nuestros proyectos a pesar de las dificultades, y nos reafirma en nuestras convicciones disipando las oscuras dudas que nos puedan acometer cuando las cosas no salen bien.

Por lo que me ha venido que ni pintada esta semana que he decidido experimentar una dieta para perder un poco de peso, por aquello de predicar con el ejemplo. Yo, que navego en la más caprichosa anarquía en cuanto a hábitos alimenticios se refiere (pues nunca he tenido realmente un problema de sobrepeso). Pero ahí ha estado la Genciana manteniéndome en equilibrio en esa cuerda floja de las tentaciones sobre la que caminamos cuando nos ponemos a dieta, haciéndome rehusar (¡por primera vez en mi vida!) una bolsa llena de croasanitos de chocolate, con la que alguien muy amablemente intentó obsequiarme. Y me mantuvo ahí, firme en la batalla, incluso cuando la balanza dio, cierto día, resultados decepcionantes.

Otra flor que debería incluirse en el biberón de los bebés, en la merienda de los niños, y en el vaso de agua en la mesilla de noche de todos nosotros. O revisar el programa de estudios de las próximas generaciones. O las dos cosas.

Próxima semana: Gorse (Ulex europaeus)



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ELM: ÁNIMO QUE TU PUEDES

A pesar de haberme identificado con Elm en numerosas ocasiones en el pasado, este no es un momento en mi vida en el que sienta que me sobrepasan las responsabilidades, por lo que he estado toda la semana expectante por ver en qué guisa se iba a manifestar el Olmo en mi. Porque sabía que, sin duda, lo iba a hacer, y no me he equivocado.

Todo bien hasta el sábado por la noche en que, engatusada por un último coletazo de calor veraniego, correteé por las calles sin chaqueta, y algún virus oportunista se instaló en mis vías respiratorias altas. El resultado fue que para el lunes por la mañana el resfriado estaba oficialmente instaurado.

Así que, aunque no me estuviese sintiendo abrumada por el trabajo, si que sentí esta semana que me fallaban las fuerzas para llevar a cabo mi labor (típico estado Elm), sobretodo teniendo en cuenta que me dedico a promover la salud, lo cual es difícil de hacer con un pañuelo lleno de mocos en la mano.

Pero no he tenido costumbre en el pasado de quedarme en casa por un resfriado, cuando he trabajado para otros, así que tampoco lo iba a hacer ahora que trabajo para mí misma. Por lo que conseguí trampear el día a día con la ayuda de todos los remedios naturales a los que pude echar mano, pero cuando tuve que decidir sobre si trabajar el viernes o no (ya que es festivo pero por determinadas circunstancias había la opción de trabajarlo), la Ulmus procera, muy juiciosamente me convenció de tomarme el día de fiesta, descansar y acabar de recuperarme. Y eso a pesar de que la semana no ha estado muy boyante y un día menos de trabajo se va a notar en la facturación.

Pero es lo maravilloso del estado positivo del Olmo, que le devuelve a una la confianza sobre las propias capacidades (lo que no facture ese viernes lo facturaré más adelante), y le otorga la sensatez de aceptar sólo el trabajo que se puede hacer, dándose el tiempo que una necesita para poder estar bien.

Total, que me espera un delicioso viernes festivo de convalecencia en el sofá viendo películas, para poder estar de nuevo el sábado con las pilas cargadísimas al pie del cañón. También típico Elm.

Próxima semana: Gentian (Gentiana amarella)




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CRAB APPLE: TODOS LOS CERDOS SON MUY LIMPIOS

Dicen que el cerdo es un animal que intenta mantener su espacio lo más limpio posible, y sin embargo usamos el adjetivo "puerco" o su derivado "porquería" cuando queremos describir todo lo contrario. Esta paradoja ilustra perfectamente el estado Crab Apple.

Sin duda, la Malus pumila está indicada para aquellos que muestran una actitud obsesiva respecto a la limpieza, la cual encubre secretamente una sensación de impureza y suciedad.

Nunca me había identificado con esta flor, pues soy de las que no tiene ningún problema en dejar para mañana los platos por fregar, aunque no había caído en la cuenta de la relación del Manzano Silvestre con el tema de la detoxificación corporal, hasta que me tocó esta semana escribir un artículo al respecto para un diario local.

Pues aunque no barra todos los días el suelo de mi casa, he llevado a cabo ayunos de diez días y programas depurativos varios en repetidas ocasiones, desde que entré en contacto con el mundo de la salud natural. Y los he llevado a rajatabla. Hasta ahora había justificado mi determinación al respecto por el hecho de que para poder hablar de un ayuno o recomendarlo, se debe haber experimentado. Sin embargo, valorando mi actitud acerca de los ayunos de manera compasiva pero crítica, puedo atisbar una sensación de impureza, y una necesidad de compensar por hábitos alimenticios y de vida nada recomendables en que indulgía en el pasado. Curiosamente, a medida que he ido abandonando esos hábitos, mi necesidad de depuración ha menguado.

El caso es que he tenido esta semana la inspiración de escribir mi artículo acerca de la detoxificación como una forma de mantener el organismo fuerte frente a las agresiones del medio de cara al invierno, en lugar de verlo como una forma de expiar las culpas, y limpiar las inmundicias. Y este buen juicio, creo que se lo debo a Crab Apple.

Así que quizás siga dejándome los platos por fregar, y siga experimentando diferentes modalidades de ayuno, pero con la tranquilidad de que por la mañana, antes de irme a trabajar, habré despejado el fregadero, y de que si me purgo una vez más será, simplemente, para sentir mi cuerpo lleno de energía.

Próxima semana: Elm (Ulmus procera)


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CLEMÁTIDE: A QUIEN DIOS NO LE DA CABEZA...

... le da Clemátide para remediarlo, debería rezar el refrán. Pues esta flor viene al rescate de aquellos despistados del mundo que vivimos a menudo con la cabeza en las nubes.

Es una flor complicada, pues aquellos que la necesitan a menudo olvidan tomarla, por obvios motivos, por lo que es común que este tipo de persona haya desarrollado una serie de mecanismos para no olvidar las cosas, como dejar la botella de las flores al lado de la tostadora, para recordar, a la hora del desayuno, que debe tomarlas.

Es totalmente mi caso. La Clematis vitalba es otra habitual en mis mezclas y soy de esas que anda con notas escritas en bolígrafo en el dorso de la mano, para no olvidar las cosas. De algún modo tengo asumido que soy así y me he acomodado a ello con pequeños trucos. Y es ahí donde Clemátide me ha dado la sacudida esta semana.

Yo esperaba estar más alerta que de costumbre debido a la toma intensiva de la flor, sin embargo, lo que ha sucedido es que el grado de frustración ante mis continuos olvidos ha aumentado hasta hacerme, en un par de ocasiones, casi llorar. Es como si Clematis me hubiese sacado de mi conformismo en cuanto a mis despistes, y me hubiese hecho reaccionar, haciéndome enfadar. Se podría argumentar que uno debe ser tolerante con uno mismo y todo eso, pero el estar en las nubes no es algo que ayude a la evolución personal, y siempre es mejor opción vivir el presente, cada segundo de él, con los pies en la Tierra.

Clemátide es una flor que precisa tiempo, y seguro que si la siguiese tomando, mi enfado se iría disipando para dar paso al interés consciente. Pero los jueves toca cambio de flor, que todavía me quedan unas cuantas, así que me que quedo con el toque de atención (pequeña colleja, en otras palabras) que me ha dado la flor, y, descendiendo del país de los sueños, hago el propósito de concentrarme en el aquí y ahora.

Próxima semana: Crab Apple (Malus pumila)



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CHICORY: CON TODO LO QUE HE HECHO POR TÍ


A pesar de que el reproche es un mal hábito del que peco conscientemente, y aún sabiendo que Chicory me vendría muy bien durante una semana, no he conseguido ver su influencia en mi conducta y emociones hasta hoy, cuando ya pensaba que tendría que escribir acerca de casos ajenos.

Y podría citar unos cuantos de ellos, como cualquiera, en realidad, ya que todos tenemos a un personaje alrededor que nos recuerda abiertamente o con indirectas, lo mucho que hace por nosotros y lo poco que le correspondemos. Es el típico caso de algunas madres, que se sienten resentidas cuando, después de tanto sacrificio por un hijo, este crece, se casa, y la relega a un papel secundario. Y del mismo modo, todos, o la mayoría de nosotros, si nos sinceramos con nosotros mismos, aunque sea a escondidas, reconoceremos que hemos tenido esta actitud en más de una ocasión en nuestras vidas.

En mi caso, como comento, la Chicorium intibus es una de las sospechosas habituales en cuanto a flores se refiere, pero una vez más, este sistema floral me ha revelado un interesante giro en su campo de acción.

Tal vez por mi total consciencia sobre la necesidad de Chicory (o quizás porque los duendes de las terapias hablaron entre ellos), ha venido a mi esta semana un curso personalizado de EFT (técnica de liberación emocional) ideal para tratar sentimientos tales como el resentimiento que se siente cuando no se recibe lo que se esperaba de los demás, y todo el engranaje psico-emocional que hay detrás de ello. Es como si la Achicoria hubiese actuado indirectamente, atrayendo esta terapia a mí, e incitándome a hacer del reproche el tema sobre el que practicar durante el curso.

De cualquier modo, el hecho de haber tomado esta flor durante la semana, ha puesto sobre la mesa una cuestión que a veces, convenientemente, barro bajo la alfombra, y me ha recordado cómo las terapias se ayudan unas a otras cuando se combinan para un mismo objetivo, pues son todas portadoras de un único mensaje, que no es otro que la sanación.

Próxima semana: Clematis (Clematis vitalba)



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CHESTNUT BUD: CON LA MISMA PIEDRA


Siempre he podido identificarme con esta flor, por lo que no es una desconocida en mis mezclas florales personales, pues ese frustrante vicio de repetir errores (quizás por aquello de más vale malo conocido), no me es ajeno.

Chestnut Bud es ciertamente imprescindible en muchos de nosotros, pues nuestra cultura (o quizás nuestra condición humana) nos apremia a desconfiar de lo nuevo y aferrarnos a lo familiar, aunque sea malo. Eso explica que no cambiemos de actitud, aunque sepamos que nos va a dar resultados nefastos. Algo en nuestro interior, por naturaleza o porque así lo ha aprendido, se resiste tercamente al cambio, haciendo que caigamos continuamente en los mismos errores o infortunios, entorpeciendo nuestra evolución como individuos y nuestro acercamiento a la felicidad.

La cultura hindú nos habla de "karmas", o deudas pendientes de vidas pasadas, y aquellos que encuentran esta teoría cierta, pueden beneficiarse también del Brote de Castaño, o Aesculus hippocastanum, pues un karma puede muy bien explicar esa tendencia a cometer los mismos desatinos, hasta que se aprende la lección que nos quedó pendiente desde tanto tiempo atrás.

Sin embargo, Chestnut Bud me ha revelado esta semana una nueva dimensión de su alcance, al menos en mi experiencia personal. Más allá de ayudarme a no caer en  viejos patrones, me he visto en la situación de ser yo el repetido patrón de otra persona, y la flor me ha facilitado el identificarlo y saber escaparme de ello, no permitiendo que proyectase en mi su "cuenta pendiente". Me di cuenta de que el otro me estaba convirtiendo en la misma piedra con la que ya se ha tropezado otras veces, y me desmarqué de ese rol. Esta persona se mostró contrariada, y no sé todavía cómo va a evolucionar nuestra relación (que es puramente profesional), lo que se es cómo no va a evolucionar, puesto que me he salido del juego.

Interesante giro el de esta flor, pues me ha permitido ver la situación no desde el centro de mi universo, sino desde el centro del universo de otro, en el cual también estoy inmersa. Y sacudiéndome el polvo pétreo que se estaba formando en mi piel, me muevo de nuevo con soltura en mi complexión de carne, hueso y espíritu, y dejo a los demás que resuelvan sus karmas o sus patrones, para lo que sin duda les vendría de perlas Chestnud Bud.

Próxima semana: Chicory (Chicorium intybus)


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CHERRY PLUM: CUENTA HASTA DIEZ


En mi sexta semana de experimento, y tras recorrer durante este tiempo una pequeña montaña rusa de emociones y nuevas actitudes, Cherry Plum viene a enseñarme a, pase lo que pase, tomármelo con calma.

Y realmente me ha costado darme cuenta de la aportación de esta flor a mi equilibrio personal, pues no me sentía ni me siento al borde de una explosión, ni con miedo ninguno a perder el control, circunstancias para las cuales es indicada la Prunus cerasifera, pues aporta la serenidad necesaria para actuar con raciocinio a aquellos que rayan la crisis nerviosa.

Sin embargo, he aprendido que no es necesario estar teniendo ideas asesinas para con el entorno, para beneficiarse de Cherry Plum. Los pequeños conflictos y malentendidos cotidianos pueden provocar en personas impulsivas como yo, pensamientos inapropiados que llevan a reacciones precipitadas con desafortunadas consecuencias. Y así ha sido como esta flor, que nunca hubiese pensado en tomar pues la tenía más ubicada para adolescentes descontrolados y para la lucha contra las adicciones, me ha permitido clarificar una situación confusa, preguntando abierta y amistosamente a las partes implicadas, en lugar de asumir ciertas cosas automáticamente llevada por el enfado de la confusión.

Muy útil, además, en los casos en que alguien del entorno, a sabiendas de la personalidad impulsiva de una, aprovecha para manipular y "meter cizaña". Cherry Plum nos ayuda a contar hasta diez antes de enfadarnos y en el peor de los casos, antes de explotar, lo cual evita que se nos lleven los demonios, devolviéndonos nuestro poder personal, nuestro equilibrio, y en último término, el control de nuestras vidas.

Próxima semana: Chestnut Bud (Aesculus hippocastanum)


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CERATO: Y TÚ, ¿QUÉ OPINAS?


Cerato y yo nos conocíamos de vista, como aquel que dice, hasta esta semana. Recuerdo haberla incluido en una mezcla para un niño que dependía demasiado de la opinión de su madre (una madre tipicamente Red Chestnut, la horma del zapato de un Cerato), pues esta flor está indicada para aquellos que tienen dificultad en confiar en sus propias opiniones, y como consecuencia, buscan las respuestas en los demás.

Estuve tentada de tomar la Ceratostigma willmotiana hace unos meses cuando, en el proceso de creación de mi centro de terapias, sentí la necesidad de consultar con "expertos". Sin embargo concluí que era una buena cosa contar con la opinión de profesionales del sector, siempre que la decisión final la tomara yo, y por ello la desestimé en mis auto-prescripciones, a favor de Scleranthus, ya que mis dilemas eran a menudo, entre A y B.

Además, siempre he sido ese tipo de persona a quien no le gusta que le digan lo que tiene que hacer, y con los años me he vuelto incluso más crítica con mis maestros. Por ello, una vez más, me preguntaba qué nueva sabiduría iba a obtener de Cerato. La respuesta no se hizo esperar.

Una noche en mi casa, mientras veía por enésima vez la película "El Secreto", que en su momento me inspiró mucho, emergió a mi consciencia, como empujada por una fuerza interior, la idea de que, por mucho que desconfíe y ponga en tela de juicio (por sistema) la opinión de otros, confío y me apoyo en las grandes doctrinas como son la física cuántica, el pensamiento positivo, el Taoísmo, y otras del estilo. Y aunque no soy experta en ninguna de estas materias, todas me han aportado un pedacito de verdad. Pero viendo "El Secreto" me di cuenta de que escuchar repetidamente esas teorías no me iba a aportar nada nuevo, sino era capaz de construir con ellas mi doctrina personal.

Y por supuesto, providencialmente, apareció entre mis DVD's la película Siddharta, novela que he leído repetidamente, y cuyo mensaje central es precisamente este: uno tiene que buscar su propia verdad. Ni Brahmanes, ni Budha, ni la bella cortesana ni el rico mercader pueden enseñar a Siddharta lo que tiene que aprender, y sólo liberándose de sus maestros, uno detrás de otro, consigue, al final de su vida, la iluminación.

Y esto es precisamente lo que nos aporta Cerato, esta confianza en la propia intuición, en la "voz interior", y en el conocimiento que uno tiene, al margen de doctrinas y teorías, y por supuesto, al margen de la opinión ajena. Como dijo un maestro "sólo cuando la voz interior suena más fuerte que las exteriores, uno es dueño de si mismo".

Porque, al fin y al cabo, es lo que todas las grandes doctrinas vienen a enseñarnos, de una manera u otra. Si tan sólo no cogiésemos la zanahoria por las hojas, escarbásemos un poquito en nosotros mismos, y nos dejásemos de mitos, ídolos y dogmas, encontraríamos la única verdad posible, que está, sin duda, dentro de cada uno.

Próxima semana: Cherry Plum (Prunus cerasifera)




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CENTAURY: NO, NO, Y MIL VECES NO!!!

Cuesta reconocer el aspecto Centaury en una misma, pues no es muy agradable admitir que una pueda estar comportándose como el felpudo de nadie, pero una vez se accede a tomarla, es muy liberador el empujoncillo que nos da esta flor para plantarle cara a más de un abusón.

Y no es que mi vida esté llena de abusones, ni mucho menos, pero el hecho de tomar la Centaurium umbelletaum esta semana me ha hecho estar más alerta respecto a esas situaciones en las que priorizaba la voluntad de otros a la mía, y optar por darle la vuelta a la tortilla.

Se podría pensar que, como terapeuta que soy, es deformación profesional el poner por delante los intereses del otro, sin embargo no ha sido en el ámbito del trabajo donde he identificado estas situaciones, sino más bien en el personal. Para mi sorpresa, las reacciones de los que han recibido mis "noes" estos días han sido de dos tipos: unos se han mostrados comprensivos y respetuosos para con mi postura, mientras que algún otro ha optado por desaparecer airadamente. Con lo cual, considero Centaury como una buena aliada a la hora de hacer "criba" en las relaciones, ya que aquellas que vale la pena mantener son las que no se ven afectadas por un "no", pues no están basadas en una supeditación de mi voluntad.

Y por supuesto, Centaury nos hace reflexionar acerca de porqué una adopta este tipo de roles, pues no hay abuso posible sin que una se deje abusar. Esa necesidad de aprovación, esas carencias afectivas, ay! a estas alturas! Menos mal que Centaury nos demuestra, dándonos el coraje de decir que no, que no nos van a querer más por ser más complacientes.

Más bien al contrario, sin detrimento de esa capacidad de dar voluntariamente y de servir, por el mero goce de hacerlo o por pura vocación, que es la otra cara de la tortilla, y la más sabrosa.

Próxima semana: Cerato (Ceratostigma willmotiana)

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BEECH: LA PAJA EN EL OJO AJENO 

A diferencia de las dos precedentes, esta flor y yo somos viejas conocidas. Para mi alivio, Mechtild Scheffer (reputada autora floral) nos asegura que todo ser humano pasa por estados Beech, sólo que algunos lo hacen de manera transitoria y otros lo hacemos permanentemente.

Pues Fagus sylvatica nos aporta compasión y tolerancia en esas ocasiones en que, llevados por la arrogancia y la sobervia (o por nuestras inseguridades y miedos, que viene a ser lo mismo), juzgamos sin piedad a los demás.

Cierto es que vivimos en una cultura muy Beech, en que la crítica al prójimo es una habitual, legitimada y desafortunada práctica, sin embargo eso no nos excusa si estamos intentando evolucionar como individuos y sincerarnos con nuestras actitudes para descubrir qué hay detrás de ellas. Pues no se precisa haber caminado mucho en el sendero del crecimiento personal para darse uno cuenta de que el rebajar al otro es una estrategia ruin y barata para enaltecerse uno. Y que la falta de compasión para con el vecino es apenas un triste reflejo de la falta de compasión con uno mismo.

Beech no me ha revelado nada nuevo, pero me ha venido de perlas esta semana, pues acontece que fue mi cumpleaños y un par de amigos bastante cercanos fallaron en felicitarme. Aunque les hubiese disculpado de todos modos, de manera racional, por aquello de que todos tenemos despistes, y que yo misma soy un desastre para las fechas, sé que hubiese, secretamente, emitido un severo juicio al respecto. Sin embargo, esta vez sentí genuinamente que el espacio en mi corazón para estas personas no había menguado lo más mínimo , y automáticamente recordé la buena disposición que estos amigos en concreto han mostrado repetidas veces para ayudarme en mis múltiples mudanzas y trasteos, lo cual cuenta más que una felicitación de cumpleaños. Y esto, sin duda, se lo debo a Beech.

Así pues, con el alma un poco más tranquila, le agradezco al Haya su tan necesaria ayuda en personas como yo y en sociedades como esta, en que deberíamos considerar la toma de esta flor por vía intravenosa, o por lo menos, cada mañana con el zumo y las tostadas.

Próxima semana: Centaury (Centarium umbellatum)




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ASPEN: MENSAJES OCULTOS

Para comenzar, la noche antes de empezar tomar Aspen soñé con fantasmas. Tal era mi predisposición con respecto a esta flor, la cual siempre he tenido vinculada a la percepción extrasensorial, la intuición y el misterio.

Y ciertamente lo está, puesto que se prescribe a aquellos que nacieron "con una piel de menos", son propensos a las premoniciones y, sobretodo, tienen temores vagos de inexplicable y oscuro origen.

Sin embargo, relegar la Populus trémula, o Álamo temblón, meramente a un miedo ocultista es menoscabar su radio de acción, y quizás por ello nunca había pensado en tomar esta flor, ya que mis percepciones intuitivas, que sin duda las tengo, siempre han estado exentas de miedo.

Efectivamente, más de una vez he dicho de mi misma que soy "bruja", refiriéndome a que hay sucesos que  he "visto venir" de antemano, o he tenido certidumbre a menudo de que algo iba o no iba a suceder, o cuánto tiempo iba a durar. Este tipo de percepción, en la que he aprendido a confiar, nunca me ha causado temor ni la he vivido de manera negativa, ni ligada al esoterismo realmente, por ello me ha costado un poco ver el aspecto Aspen en mi. Pero la flor, ha aportado un entendimiento más claro sobre estas percepciones.

En los últimos días de tomarla, cuando estaba ya preguntándome qué iba a escribir al respecto, se hizo más relevante en mi una de las certidumbres de las que hablo, sobre un aspecto concreto en mi vida. Sólo que es una certidumbre negativa, que me ocasiona desazón, aunque no miedo (o no un miedo identificado como tal). Por mucho que en el pasado le haya dado la razón a mis "visiones", soy de la opinión de que creamos nuestra realidad a cada paso y, del mismo modo que una certidumbre positiva ayuda ciertamente a materializar aquello de lo que estamos ciertos (me veo haciendo este trabajo = consigo el trabajo), una certidumbre negativa puede aniquilar nuestra voluntad y entorpecer la consecución de lo deseado, simplemente porque no lo creemos cierto.

Por ello, Aspen, desde su invisibilidad, me ha susurrado al oído lo que suelen decir los esotéricos, que "las estrellas influyen, pero no obligan", y que si está bien confiar en las premoniciones, todavía es mejor confiar en el poder creativo de cada uno partiendo de la creencia que uno decida. Puesto que las percepciones son, a veces, tan sólo advertencias, y la última palabra la tiene uno mismo.

Próxima semana: Beech (Fagus sylvatica)



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AGRIMONY: DETRÁS DE LA MÁSCARA


Primera semana de experimento y me estreno con una flor que nunca había tomado, al menos auto-prescrita: la Agrimonia eupatoria. 

Mi experiencia previa con este remedio era, pues, a través de lo observado en otros y de lo leído en los libros. Recuerdo un caso en que una compañera de estudio vomitaba cada vez que la tomaba, y otro en que la paciente, de carácter jovial y muy vital, no paraba de llorar. Estos antecedentes podrían echar atrás al profano, sin embargo Agrimony está, en su aspecto positivo, relacionada con la alegría interior y la aceptación del lado oscuro o difícil de la vida. Sólo que para llegar a ello, primero hay que quitarse la máscara de la alegría fingida, y eso de entrada, duele.

Así pues, esta flor está indicada para aquellos que, aparentemente, están siempre de buen humor y desprenden alegría de vivir, pero que sufren un pesar escondido que no confiesan a nadie.

Me preguntaba qué podía aportarme este remedio, ya que en principio no me sentía demasiado identificada, puesto que soy el tipo de persona que cuando está de mal humor no sabe disimularlo. El Universo me echó un cable y confabuló, durante toda la semana, una serie de pequeños sucesos desfortunados que, sin ser trágicos, forzaron mi estado de ánimo hacia la tristeza. Y ahí es cuando Agrimony entró en acción. Empecé a conectar mi desazón a circunstancias o hechos a los que nunca la había atribuído, aunque ahora me parecen obvios. Me di cuenta de que mi sistema de valores no me permitía entristecerme por según que cosas que eran consideradas nimias por mi fuero interno. Entendí que Agrimony no sólo nos desnuda de cara a la galería sino de cara a nosotros mismos, y que a veces no reconocemos ni identificamos ese pesar escondido.  De hecho, el no haberme auto-prescrito nunca esta flor es un síntoma inequívoco Agrimony, precisamente. Ha sido como quitarme una máscara delante de un espejo.

Interesante descubrimiento ya que sin la percepción que nos aporta la Agrimonia, podríamos estar prescribiendo Mustard (como veremos más adelante) equívocamente.

Me despido del remedio, tomando unas gotas más, y observando mi máscara, que me sonríe desde el suelo, mientras el reflejo del espejo, aliviado, me sonríe también.

Próxima semana: Aspen (Populus tremula)


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Para todos aquellos que no estén familiarizados con este tipo de terapia, comentaré que los remedios florales surgieron a raíz de las investigaciones del británico Dr. Edward Bach en el primer tercio del siglo XX, en que usando métodos homeopáticos desarrolló un sistema de sanación basado en la preparación de remedios basados en la maceración con agua de determinadas flores. Alcanzó a definir 38 remedios florales antes de su muerte, y algunos autores afirman que Bach no había dado su obra por concluída todavía cuando terminó su vida.

La consagración de este método fue tal que posteriormente surgieron otros conjuntos de remedios florales, minerales y animales inspirados en este sistema, algunos de los cuales gozan de gran popularidad y credibilidad com son los "Australian Bush Flower remedies".

Sin embargo, las "Flores de Bach", como se conoce coloquialmente a esta terapéutica, siempre serán las pioneras y más establecidas de todas las de este tipo.

Este sistema se basa en las observaciones del Dr. Bach en cuanto a las cualidades anímicas de cada flor, y su capacidad para aportar esta cualidad a un individuo carente de ella. Por ejemplo, "Impatients" (Impatients glandulifera) está asociada a la paciencia y la dulzura, por lo que aquellos que por naturaleza o por circunstancias se sienten incapaces de tolerar un ritmo más lento que el suyo en los de su alrededor, se verán beneficiados por el remedio "Impatients" que aportará calma y paciencia de una manera sutil. Y así con los otros 37 remedios.

El Dr. Bach descubrió estas cualidades de las flores experimentando en él mismo, en un retiro voluntario y muy precario al que se sometió en Gales, la tierra de sus padres, al final de su vida. Digamos que vivió en sus carnes cada una de las flores. Y siguiendo su ejemplo, pero sin ánimo de equipararme al maestro, sino porque soy de naturaleza extremadamente curiosa, y porque mi vinculación con las terapias naturales es, además de profesional, totalmente personal, me dispongo a sumergirme en estos 38 remedios florales, de un modo parecido al que nuestro mentor lo hizo: tomando una a una las flores, y observando los cambios.

A pesar de que una semana no es tiempo suficiente para algunas flores ejercer su efecto, y que los remedios florales se suelen tomar en grupo, no individualmente, considero que a modo experimental es una práctica válida.

Así que a lo largo de las próximas 38 semanas, desfilarán por mi ser cada una de las flores, cuyos efectos quedarán plasmados en esta página.

Próxima semana: Agrimony (Agrimonia eupatoria)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidades guapa por tu idea.

Ya nos contarás cómo va el experimento.
Te confieso que cuando estaba haciendo el curso de flores, pasé por una experiencia similar pues te vas sumergiendo en la vibración de cada flor, conforme la vas conociendo. A veces he tenido la tentación de hacer algo sí pero no lo he hecho nunca.
A ver que tal.
Volviendo a Agrimony, es una flor para los valientes.
Tomarla es enfrentarte al espejo, que te obliga a "ver" todo eso que no nos gusta de nosotros y que nos empeñamos en no ver.
Nos enseña a aceptar las cosas que no nos gustan, no como un castigo sinó como una oportunidd de crecimiento.
Yo misma soy Agrimony en una buena medida y la he tomado mucho.
Cuando aprendemos a aceptarnos cómo somos y después somos capaces de perdonarnos a nosotros mismos en esas actitudes que no nos gustan, entonces Agrimony nos da la paz, el reconocimiento del amor en todas las cosas que nos rodean, empezando por nosotros mismos.
Es el ansiolítico que nos dejó el Dr. Bach en su maravilloso legado, pero hay que ser valientes y esforzarse en hacer el trabajo de reconocimiento y perdón que la flor nos exige.
Me encanta tu trabajo.
Anímo y Felicidades de nuevo.
Anna Mª Antoni de la Varga

Anna Orench dijo...

Hola Ana!

Desde luego, me gusta lo que dices acerca de perdonarnos. Otra cosa que he aprendido con Agrimony, que pensaba que ya sabía, pero no, es a permitirme estar triste, darme permiso. Vivimos en un mundo en el que la felicidad y la alegría es lo único aceptable, pero no podemos ignorar la amalgama de emociones que pasan por nosotros los humanos (y otros seres). Supongo que estar triste no es de vencedores, pero es lo que hay, y mejor darse cuenta.

Gracias por el comentario!

Anónimo dijo...

Hola de nuevo,

Es cierto lo que dices de que debemos permitirnos estar tristes cuando las circunstancias así lo son.
Este es el primer paso el de tomar conciencia de la situación. Estar tristes nos permite desahogarnos, llorar y deshacernos de lo que nos duele, de lo que bloquea a nuestro sistema neuromuscular. Estar tristes no representa ser menos perfectos y ahí en ese sentido es en el que hablo de saber perdonarnos, por nuestras flaquezas. Es justamente en ese punto donde se desbloquea la tensión y lloramos o reímos, pero ya aliviados. Es entonces cuando tiramos la careta, la máscara porque ya no nos es necesario escondernos tras ella.
Un abrazo muy grande.

Anna Mª Antoni de la Varga